THE WALL STREET JOURNAL
¿Cúantas calorías tiene una Big Mac? Lea la cajita
October 26, 2005 4:05 a.m.
Por Steve Gray
¿Necesita material de lectura mientras come sus papas fritas?
McDonald's Corp. anunció ayer que comenzará a publicar los datos sobre la nutrición de los alimentos que vende en las cajas y envoltorios de algunos productos. La decisión representa un intento de la mayor cadena de restaurantes del mundo de responder a la presión y cambiar la percepción popular de que su comida no es sana.
A partir del próximo febrero en Turín, Italia, McDonald's usará sus envoltorios y cajas para imprimir las calorías, proteínas, grasas, carbohidratos y sodio que contienen algunos de los componentes de su popular menú. Los mismos datos aparecerán en los aproximadamente 13.600 restaurantes en EE.UU. de la cadena durante el primer semestre de 2006, y en alrededor de 20.000 restaurantes de todo el mundo hacia finales de ese año.
Los ejecutivos rehusaron dar una fecha sobre cuándo se ofrecerán los datos de la cadena en los alrededor de 10.000 restaurantes restantes en los mercados internacionales más pequeños, donde cuestiones del idioma y las pruebas sobre nutrición son más complejas.
Los expertos de la industria dicen que no está claro si los datos impulsarán las ventas de los artículos más sanos de la cadena o perjudicará a los menos saludables. La icónica Big Mac tiene 560 calorías, alrededor del 28% de la cantidad que la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) recomienda que consuma un hombre cada día, en base a una dieta de 2.000 calorías al día. El sandwich contiene unos 30 gramos de grasa, alrededor del 47% de la cantidad diaria recomendada por la FDA.
McDonald's, Burger King y KFC, entre otras cadenas de restaurantes, ya ofrecen información sobre nutrición en sus páginas de Internet y ofrecen en sus restaurantes folletos con los mismos detalles. Subway muestra los datos sobre nutrición en los vasos de papel y servilletas en EE.UU. y Canadá, así como en su sitio Web. No obstante, los detractores han dicho que tales medidas no darán grandes resultados y al menos uno de ellos afirmó que la promesa de rotular los envoltorios de McDonald's no es suficiente.
"Si nos preocupa la epidemia de obesidad, ofrecer datos sobre nutrición en el menú es una manera de hacerle frente", opina Michael F. Jacobson, director ejecutivo del Center for Science in the Public Interest, un grupo de defensa de Washington. Los comensales necesitan la información antes de encargar su comida, no cuando ya están dispuestos a comérsela y, en algunos casos, tiran los envoltorios, agregó.
La industria estadounidense de restaurantes se ha visto implicada en un encarnizado debate sobre cómo divulgar la información sobre nutrición a los consumidores cada vez más preocupados por la salud. Ahora mismo, varias asambleas legislativas estatales están estudiando legislaciones que obligan a algunos restaurantes a que incluyan los datos sobre nutrición en el menú.
Sin embargo, Jim Skinner, presidente ejecutivo de McDonald's, dijo ayer que agregar datos nutricionales a las carteleras de menú de la red sería "complicado", debido al gran número de artículos en el menú y de cambios que ocurren a medida que clientes hacen pedidos especiales. Cerca del 75% de los consumidores estadounidenses piden que se hagan alteraciones especiales en sus pedidos de restaurante, según la Asociación Nacional de Restaurantes de EE.UU.
Los restaurantes de servicio completo, en especial, han resistido los intentos de divulgar más datos nutricionales, alegando que sus cocineros rutinariamente modifican las recetas, lo que altera la composición nutricional de los platos.
Algunos expertos también han resistido los esfuerzos para que haya más detalles en los menús porque restaurantes pequeños y independientes tendrán de pagar por costosos análisis nutricionales, reduciendo aún más sus magros márgenes de ganancias.
McDonald's dice que sus ejecutivos ya han probado nuevos paquetes en Colombia, Hong Kong y cuatro mercados distintos de EE.UU., entre otros. Los ejecutivos de la cadena dicen que eligieron cinco puntos nutricionales considerados más importantes por consumidores que participaron de las pruebas y expertos en salud pública. En EE.UU., los datos estarán disponibles en inglés y español, y en Canadá, en inglés y francés.
Ralph Álvarez, presidente de las operaciones de McDonald's en Norteamérica, dice que la divulgación de datos nutricionales no afectará las ganancias de la cadena. De hecho, Álvarez dijo que "a medida que clientes navegan por nuestro menú", sobre todo por los productos especiales más caros, "será muy bueno para los negocios."
John Glass, analista del sector de restaurantes para CIBC World Markets en Boston, dijo que McDonald's está asumiendo "un riesgo calculado de que la información nutricional no cambiará" las preferencias de sus consumidores. "Si el cambio lleva a los clientes a preferir los nuevos sándwiches de pollo o ensaladas, ambos con puntuación de precio bastante alta, sería algo positivo para las pequeñas ganancias de la compañía. Pero a la cadena tampoco le convendría asustar a los consumidores y alejarlos de los principales artículos del menú.
miércoles, octubre 26, 2005
martes, octubre 25, 2005
LA NACIÓN
www.lanacion.com.py
Proponen certificación de calidad a empresas con responsabilidad social
El V congreso de calidad con el lema “Responsabilidad Social Empresarial: la nueva dimensión de la calidad” constituye el puntapié inicial para introducir a las empresas locales a la ISO 26000. Con un programa desarrollado en su mayor parte al tema Responsabilidad Social Empresarial, La Asociación Paraguaya para la Calidad se propone dar un fuerte impulso a todo o relativo al tema, ya que son pocas las empresas en el país que invierten en Responsabilidad Social Empresarial.
“A nivel internacional está visto y comprobado que las empresas que apuesta a ella a la larga terminan obteniendo grandes beneficios. El hecho de ser bien vistos en la comunidad es un valor agregado importante para la empresa; es una inversión”, sostuvo el Miguel Castillo, titular de la Asociación Paraguaya para la Calidad.
Es por ello que la entidad organizadora realizó una combinación de expositores locales e internacionales para desarrollar el congreso. En los tres días que dura el evento, los expositores locales desarrollarán una diversidad de temas que van desde el Responsabilidad Social Empresarial en Paraguay, la Ética Empresarial, la parte de Responsabilidad Social Empresarial y Medio Ambiente, y la Responsabilidad Social Empresarial y la Educación, es decir, se tocarán las distintas aristas que son importantes en este tema.
En cuanto a los expositores internacionales, se desarrollará por una parte la norma ISO 26000 que es la que regula todos lo referente a Responsabilidad Social Empresarial en el mundo; la ISO 16000 que es la Norma Brasileña de Responsabilidad Social Empresarial; expositores del Brasil que desarrollarán el tema Balance Social y, por último, la experiencia argentina, muy interesante llamada VALOS, Valor Empresario que es un grupo de empresas argentinas que se han unido para aportar a lo que refiere al tema Responsabilidad Social Empresarial.
UNA SEMILLA
“Esperamos cumplir con los objetivos que nos propusimos al organizar un evento de esta envergadura y básicamente sembrar por lo menos una semilla en Responsabilidad Social Empresarial, en la creencia de que si la mayoría de las empresas aportamos lo que cada uno podemos, será beneficiada la sociedad en general; creemos nosotros que hoy existen muchas necesidades que deben ser satisfechas”, indicó Castillo.
Destacó que los esfuerzos de las empresas están siendo motivados por los beneficios que conllevan un mayor involucramiento con la sociedad, eso incluye el mejoramiento de las ventas y mejora la moral de los empleados.
Organismo internacional elabora reglas orientadoras
La Organización Internacional de Normalización ISO está desarrollando la Norma 26000 que tiene como objetivo proveer a las organizaciones los elementos de un sistema de gestión de Responsabilidad Social eficaz que pueda integrarse con otros requisitos de gestión de forma a auxiliarlos a alcanzar sus objetivos relacionados con los aspectos ambientales, económicos y sociales, permitiendo la organización formular e implementar una política y objetivos que lleven en cuenta los requisitos legales entre otros, sus compromisos éticos y su preocupación con la promoción de la ciudadanía, transparencia de sus actividades y promoción de su desempeño sustentable.
En la primera jornada del V Congreso de Calidad, se contó con la presencia de Eduardo Campos de São Thiago, Co-Secretary of ISO TMB/WG SR, quien habló sobre el Desarrollo de la Norma Internacional ISO 26000 de Responsabilidad Social. Explicó que será una norma directiva y orientativa; cuando esté lista va a orientar a las organizaciones sobre como actuar en Responsabilidades Sociales.
“Pasa que muchas organizaciones quieren participar pero no saben cómo, tienen que desarrollar sus propias prácticas y es mucho más sensible cuando hay una práctica internacional que todos accedan porque si tengo que tener relaciones con otros países será un instrumento de comunicación y de entendimiento. Si tengo mis reglas, tú las tuyas, son muchas reglas y habría una dificultad de comunicación. La Norma Internacional será una norma de entendimiento, de comunicación internacional”, sostuvo.
Explicó que en este momento se está apenas empezando la elaboración, el estudio de la Norma, ya que hay todo un proceso que llevará tres años aproximadamente. “Estamos en principio del proceso, tuvimos una primera reunión en marzo en Salvador de Bahía; la segunda fue en setiembre, en Bangkok, Tailandia, donde acordamos la estructura que la Norma debe tener. Ahora empezaremos la Norma propiamente dicha. Nuestra intención es publicar la Norma en octubre del 2008”, adelantó.
Campos de São Thiago resaltó que cuando empezaron los estudios de la Norma Brasileña, se generó un entusiasmo muy grande de Responsabilidad Social Empresarial pero cada uno con una iniciativa diferente.
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Proponen certificación de calidad a empresas con responsabilidad social
El V congreso de calidad con el lema “Responsabilidad Social Empresarial: la nueva dimensión de la calidad” constituye el puntapié inicial para introducir a las empresas locales a la ISO 26000. Con un programa desarrollado en su mayor parte al tema Responsabilidad Social Empresarial, La Asociación Paraguaya para la Calidad se propone dar un fuerte impulso a todo o relativo al tema, ya que son pocas las empresas en el país que invierten en Responsabilidad Social Empresarial.
“A nivel internacional está visto y comprobado que las empresas que apuesta a ella a la larga terminan obteniendo grandes beneficios. El hecho de ser bien vistos en la comunidad es un valor agregado importante para la empresa; es una inversión”, sostuvo el Miguel Castillo, titular de la Asociación Paraguaya para la Calidad.
Es por ello que la entidad organizadora realizó una combinación de expositores locales e internacionales para desarrollar el congreso. En los tres días que dura el evento, los expositores locales desarrollarán una diversidad de temas que van desde el Responsabilidad Social Empresarial en Paraguay, la Ética Empresarial, la parte de Responsabilidad Social Empresarial y Medio Ambiente, y la Responsabilidad Social Empresarial y la Educación, es decir, se tocarán las distintas aristas que son importantes en este tema.
En cuanto a los expositores internacionales, se desarrollará por una parte la norma ISO 26000 que es la que regula todos lo referente a Responsabilidad Social Empresarial en el mundo; la ISO 16000 que es la Norma Brasileña de Responsabilidad Social Empresarial; expositores del Brasil que desarrollarán el tema Balance Social y, por último, la experiencia argentina, muy interesante llamada VALOS, Valor Empresario que es un grupo de empresas argentinas que se han unido para aportar a lo que refiere al tema Responsabilidad Social Empresarial.
UNA SEMILLA
“Esperamos cumplir con los objetivos que nos propusimos al organizar un evento de esta envergadura y básicamente sembrar por lo menos una semilla en Responsabilidad Social Empresarial, en la creencia de que si la mayoría de las empresas aportamos lo que cada uno podemos, será beneficiada la sociedad en general; creemos nosotros que hoy existen muchas necesidades que deben ser satisfechas”, indicó Castillo.
Destacó que los esfuerzos de las empresas están siendo motivados por los beneficios que conllevan un mayor involucramiento con la sociedad, eso incluye el mejoramiento de las ventas y mejora la moral de los empleados.
Organismo internacional elabora reglas orientadoras
La Organización Internacional de Normalización ISO está desarrollando la Norma 26000 que tiene como objetivo proveer a las organizaciones los elementos de un sistema de gestión de Responsabilidad Social eficaz que pueda integrarse con otros requisitos de gestión de forma a auxiliarlos a alcanzar sus objetivos relacionados con los aspectos ambientales, económicos y sociales, permitiendo la organización formular e implementar una política y objetivos que lleven en cuenta los requisitos legales entre otros, sus compromisos éticos y su preocupación con la promoción de la ciudadanía, transparencia de sus actividades y promoción de su desempeño sustentable.
En la primera jornada del V Congreso de Calidad, se contó con la presencia de Eduardo Campos de São Thiago, Co-Secretary of ISO TMB/WG SR, quien habló sobre el Desarrollo de la Norma Internacional ISO 26000 de Responsabilidad Social. Explicó que será una norma directiva y orientativa; cuando esté lista va a orientar a las organizaciones sobre como actuar en Responsabilidades Sociales.
“Pasa que muchas organizaciones quieren participar pero no saben cómo, tienen que desarrollar sus propias prácticas y es mucho más sensible cuando hay una práctica internacional que todos accedan porque si tengo que tener relaciones con otros países será un instrumento de comunicación y de entendimiento. Si tengo mis reglas, tú las tuyas, son muchas reglas y habría una dificultad de comunicación. La Norma Internacional será una norma de entendimiento, de comunicación internacional”, sostuvo.
Explicó que en este momento se está apenas empezando la elaboración, el estudio de la Norma, ya que hay todo un proceso que llevará tres años aproximadamente. “Estamos en principio del proceso, tuvimos una primera reunión en marzo en Salvador de Bahía; la segunda fue en setiembre, en Bangkok, Tailandia, donde acordamos la estructura que la Norma debe tener. Ahora empezaremos la Norma propiamente dicha. Nuestra intención es publicar la Norma en octubre del 2008”, adelantó.
Campos de São Thiago resaltó que cuando empezaron los estudios de la Norma Brasileña, se generó un entusiasmo muy grande de Responsabilidad Social Empresarial pero cada uno con una iniciativa diferente.
ANALÍTICA
www.analitica.com (Venezuela)
Sobre la Responsabilidad Social Empresarial
Alexei Guerra Sotillo
El cambio, condición que trastoca la estabilidad del escenario actual de cualquier organización, se transfigura en ocasiones, en simple moda, pero en otras genera prácticas que devienen imperativos de la gestión organizacional.
No es nuevo el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pudiera afirmarse, si se asume que la creación, fundación, constitución y puesta en marcha de un proyecto empresarial, persigue la obtención de beneficios no sólo lucrativos o económicos para sus propulsores, sino para los empleados, clientes o consumidores.
El asunto, visto desde esta óptica, se remontaría entonces a los inicios mismos de las primeras compañías y organizaciones mercantiles de la Europa de la Edad Media, y de los siglos XVIII y XIX, en los albores del capitalismo. La generación de puestos de trabajo, de inversión y oferta de bienes o servicios, se vislumbrarían como efectos secundarios y expresiones positivas de la acción empresarial en la sociedad.
La ortodoxia del pensamiento organizativo o gerencial, alzaría la voz para reclamar que adjetivos y adornos semánticos a la noción de empresa serían innecesarios, en el entendido de que la idea de empresa, de corporación, de compañía anónima, en tanto articulador organizativo de la creación de riqueza, lleva implícita, sobreentendida y evidente, la intención de ser, actuar, gerenciar, producir y ofrecer productos, bienes y servicios de calidad, de manera ética y responsable.
Lamentablemente, el lente negro-blanco de toda ortodoxia se ha hecho últimamente poco útil para percibir los matices de la realidad económica, política y social, así como del fracaso de visiones, teorías y propuestas sobresaturadas de tecnicismo, y huérfanas de sustancia y contenido humano y social.
Así, la RSE se entendería como la incorporación conciente, clara y sostenida en la gestión estratégica de una organización, de los impactos sociales de su actividad o negocio en el entorno, y de la necesidad de sopesar los valores sociales, subjetivos y cualitativos, como complemento de los criterios tradicionales de medición y evaluación de la rentabilidad y gestión financiera de una organización, en su vinculación e interacción con el medio o entorno.
En nuestra opinión, es quizás ésta la característica distintiva de la RSE: No es tanto la vinculación, relación o interacción con un entorno o medio, en el cual están clientes, proveedores, comunidades y actores institucionales novedosos; es la conciencia y comprensión real de la importancia de la percepción que dichos acores tienen de la gestión organizativa.
Da pie entonces la RSE, a la referencia y encuentro de términos novedosos, en apariencia extraños o confusos, pero de uso creciente y extendido en múltiples empresas y organizaciones: mercadeo social, inversión social; balance social; contabilidad (o contraloría) social; capital social. Existe (es innegable) el riesgo de banalizar lo social, y convertirlo en mera etiqueta limpiadora de conciencias, simple disfraz de una motivación básica y primariamente económica. En todo caso, lo social se incorpora cada vez con más fuerza, como dimensión que complementa a lo económico-financiero como criterios de gestión y evaluación de resultados, en un equilibrio difícil y esquivo pero necesario.
La RSE no se agota en la filantropía, si bien puede ser ella su canalización inicial; en algunos casos está incorporada a la misión y visión de una organización, o de su líder fundador, pero en otras ocasiones, no poco numerosas, responde a necesidades, reclamos y presiones directas de actores y factores del medio, que sencillamente la imponen como acción.
Está claro, en todo caso, que debe insertarse el análisis de la RSE en la reconfiguración del mapa de relaciones, límites y ámbitos de lo público, lo privado y lo no estatal, y en las interacciones entre el Estado, el mercado y la sociedad, interacciones cuya complejidad y dinamismo prescriben un estudio minucioso, abierto y desprejuiciado, y por supuesto, responsable.
www.analitica.com (Venezuela)
Sobre la Responsabilidad Social Empresarial
Alexei Guerra Sotillo
El cambio, condición que trastoca la estabilidad del escenario actual de cualquier organización, se transfigura en ocasiones, en simple moda, pero en otras genera prácticas que devienen imperativos de la gestión organizacional.
No es nuevo el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pudiera afirmarse, si se asume que la creación, fundación, constitución y puesta en marcha de un proyecto empresarial, persigue la obtención de beneficios no sólo lucrativos o económicos para sus propulsores, sino para los empleados, clientes o consumidores.
El asunto, visto desde esta óptica, se remontaría entonces a los inicios mismos de las primeras compañías y organizaciones mercantiles de la Europa de la Edad Media, y de los siglos XVIII y XIX, en los albores del capitalismo. La generación de puestos de trabajo, de inversión y oferta de bienes o servicios, se vislumbrarían como efectos secundarios y expresiones positivas de la acción empresarial en la sociedad.
La ortodoxia del pensamiento organizativo o gerencial, alzaría la voz para reclamar que adjetivos y adornos semánticos a la noción de empresa serían innecesarios, en el entendido de que la idea de empresa, de corporación, de compañía anónima, en tanto articulador organizativo de la creación de riqueza, lleva implícita, sobreentendida y evidente, la intención de ser, actuar, gerenciar, producir y ofrecer productos, bienes y servicios de calidad, de manera ética y responsable.
Lamentablemente, el lente negro-blanco de toda ortodoxia se ha hecho últimamente poco útil para percibir los matices de la realidad económica, política y social, así como del fracaso de visiones, teorías y propuestas sobresaturadas de tecnicismo, y huérfanas de sustancia y contenido humano y social.
Así, la RSE se entendería como la incorporación conciente, clara y sostenida en la gestión estratégica de una organización, de los impactos sociales de su actividad o negocio en el entorno, y de la necesidad de sopesar los valores sociales, subjetivos y cualitativos, como complemento de los criterios tradicionales de medición y evaluación de la rentabilidad y gestión financiera de una organización, en su vinculación e interacción con el medio o entorno.
En nuestra opinión, es quizás ésta la característica distintiva de la RSE: No es tanto la vinculación, relación o interacción con un entorno o medio, en el cual están clientes, proveedores, comunidades y actores institucionales novedosos; es la conciencia y comprensión real de la importancia de la percepción que dichos acores tienen de la gestión organizativa.
Da pie entonces la RSE, a la referencia y encuentro de términos novedosos, en apariencia extraños o confusos, pero de uso creciente y extendido en múltiples empresas y organizaciones: mercadeo social, inversión social; balance social; contabilidad (o contraloría) social; capital social. Existe (es innegable) el riesgo de banalizar lo social, y convertirlo en mera etiqueta limpiadora de conciencias, simple disfraz de una motivación básica y primariamente económica. En todo caso, lo social se incorpora cada vez con más fuerza, como dimensión que complementa a lo económico-financiero como criterios de gestión y evaluación de resultados, en un equilibrio difícil y esquivo pero necesario.
La RSE no se agota en la filantropía, si bien puede ser ella su canalización inicial; en algunos casos está incorporada a la misión y visión de una organización, o de su líder fundador, pero en otras ocasiones, no poco numerosas, responde a necesidades, reclamos y presiones directas de actores y factores del medio, que sencillamente la imponen como acción.
Está claro, en todo caso, que debe insertarse el análisis de la RSE en la reconfiguración del mapa de relaciones, límites y ámbitos de lo público, lo privado y lo no estatal, y en las interacciones entre el Estado, el mercado y la sociedad, interacciones cuya complejidad y dinamismo prescriben un estudio minucioso, abierto y desprejuiciado, y por supuesto, responsable.
viernes, octubre 21, 2005
IPS NOTICIAS
www.ipsnoticias.net
El trabajo voluntario como industria
Por Johanna Son BANGKOK, oct (IPS)
El trabajo voluntario o sin fines de lucro tiene un enorme peso en las economías nacionales, revelaron nuevas estadísticas, en contra de la idea de que esa tarea es bienvenida y loable, pero no esencial. "Este tercer sector... es una enorme fuerza económica. Es una fuerza importante y creciente, que merece más atención de la que recibe", destacó Lester Salamon, director del Centro de Estudios sobre la Sociedad Civil de la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos, en una conferencia celebrada en Bangkok.
El Centro, junto con la División de Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), creó un manual para la inclusión del aporte de las instituciones sin fines de lucro en las cuentas nacionales, y ahora intenta que los países elaboren estadísticas sobre ese sector e informen sobre ellas. "Estos datos derribaron la idea de que el sector sin fines de lucro es residual", agregó Salamon.
El sector sin fines de lucro se define como aquél que provee bienes o servicios públicos, no distribuye ganancias, se autogestiona y tiene estructuras de gobierno y recaudación diferentes a las de organizaciones comerciales o públicas, así como un diferente tratamiento fiscal y jurídico. Integran ese sector los bomberos y socorristas voluntarios, y los activistas ambientales y políticos, entre otros.
En Filipinas, las organizaciones voluntarias y sin fines de lucro son una industria de 1.200 millones de dólares al año, con gastos que superan 1,5 por ciento del producto interno bruto. Esos grupos emplean el quíntuple de personas que gigantescas empresas de servicios públicos y muchas más que las mayores firmas del país, entre ellas San Miguel Corp., que produce alimentos y bebidas.
En India, se estima que 3,4 por ciento de la población adulta trabaja en instituciones sin fines de lucro. Sólo en la capital, Nueva Delhi, uno de cada ocho adultos labora en ese sector, informó Ilpo Survo, director de estadísticas de la Comisión Social y Económica de las Naciones Unidas para Asia-Pacífico (ESCAP, por sus siglas en inglés). "No sabíamos que la contribución del sector era tan grande hasta que analizamos las cifras", manifestó Ledivina Carino, profesora de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Filipinas.
Desde Europa occidental hasta Asia y Australia, las organizaciones voluntarias tienen un peso importante en las economías. Si la sociedad civil fuera una economía nacional, sus desembolsos representarían 1,6 billones de dólares, convirtiéndola en la quinta economía del mundo después de Estados Unidos, Japón, Alemania y Gran Bretaña, según las cifras del proyecto comparativo del sector sin fines de lucro de la Universidad John Hopkins.
El proyecto, que actualmente cuenta con datos sobre el sector sin fines de lucro en 37 países, demostró que ese sector representa 47,6 millones de empleos de tiempo completo y provee trabajo a 4,5 por ciento de la población económicamente activa y 7,7 por ciento del empleo no agrícola, explicó Salamon. En los países estudiados, agregó, el empleo en organizaciones de la sociedad civil, ya sea honorario o remunerado, da empleo a 48 millones de personas, una cifra enorme en comparación con los cuatro millones de empleados de las mayores empresas nacionales.
Estos datos reflejan el creciente papel de las organizaciones sin fines de lucro en la provisión de servicios y son importantes para que "los gobiernos perciban los límites al estado de bienestar y concentren la política nacional en el desarrollo", dijo Salamon. En muchos casos, los gobiernos otorgan fondos a esas organizaciones para que lleguen a grupos de personas a los que ellos no pueden llegar. En países de Europa occidental como Italia y Holanda, la mayor parte de la actividad sin fines de lucro (66 y 86 por ciento, respectivamente) se realiza en el ámbito de la salud y el trabajo social, seguidos por los servicios comunitarios y sociales, y después por la educación.
El papel de este sector fue materia de discusión de la conferencia organizada en la capital tailandesa por ESCAP, la Universidad John Hopkins y el Programa de Voluntarios de la ONU, con apoyo financiero de la Fundación Sasakawa para la Paz, con sede en Tokio. La conferencia reunió a activistas, investigadores y funcionarios de oficinas de estadísticas nacionales de países asiáticos. Los participantes señalaron que la mayoría de los sistemas de cuentas nacionales se limitan a consignar cifras de áreas tradicionales como el sector empresarial, el gubernamental y el doméstico.
En algunos casos, la contribución económica del sector sin fines de lucro se mezcla con la de otros. Hasta la fecha, 18 países (entre ellos Argentina, Brasil, Bélgica, Francia, Italia, República Checa, Sudáfrica y Marruecos) se han comprometido a modificar sus sistemas de cuentas o agregar "cuentas satélites" para registrar la contribución de ese sector. Dentro de Asia, se comprometieron a hacer lo mismo Australia, Nueva Zelanda, Japón y Kirguistán. Filipinas, que tiene casi 500.000 grupos voluntarios o sin fines de lucro, trabaja en la misma línea.
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El trabajo voluntario como industria
Por Johanna Son BANGKOK, oct (IPS)
El trabajo voluntario o sin fines de lucro tiene un enorme peso en las economías nacionales, revelaron nuevas estadísticas, en contra de la idea de que esa tarea es bienvenida y loable, pero no esencial. "Este tercer sector... es una enorme fuerza económica. Es una fuerza importante y creciente, que merece más atención de la que recibe", destacó Lester Salamon, director del Centro de Estudios sobre la Sociedad Civil de la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos, en una conferencia celebrada en Bangkok.
El Centro, junto con la División de Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), creó un manual para la inclusión del aporte de las instituciones sin fines de lucro en las cuentas nacionales, y ahora intenta que los países elaboren estadísticas sobre ese sector e informen sobre ellas. "Estos datos derribaron la idea de que el sector sin fines de lucro es residual", agregó Salamon.
El sector sin fines de lucro se define como aquél que provee bienes o servicios públicos, no distribuye ganancias, se autogestiona y tiene estructuras de gobierno y recaudación diferentes a las de organizaciones comerciales o públicas, así como un diferente tratamiento fiscal y jurídico. Integran ese sector los bomberos y socorristas voluntarios, y los activistas ambientales y políticos, entre otros.
En Filipinas, las organizaciones voluntarias y sin fines de lucro son una industria de 1.200 millones de dólares al año, con gastos que superan 1,5 por ciento del producto interno bruto. Esos grupos emplean el quíntuple de personas que gigantescas empresas de servicios públicos y muchas más que las mayores firmas del país, entre ellas San Miguel Corp., que produce alimentos y bebidas.
En India, se estima que 3,4 por ciento de la población adulta trabaja en instituciones sin fines de lucro. Sólo en la capital, Nueva Delhi, uno de cada ocho adultos labora en ese sector, informó Ilpo Survo, director de estadísticas de la Comisión Social y Económica de las Naciones Unidas para Asia-Pacífico (ESCAP, por sus siglas en inglés). "No sabíamos que la contribución del sector era tan grande hasta que analizamos las cifras", manifestó Ledivina Carino, profesora de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Filipinas.
Desde Europa occidental hasta Asia y Australia, las organizaciones voluntarias tienen un peso importante en las economías. Si la sociedad civil fuera una economía nacional, sus desembolsos representarían 1,6 billones de dólares, convirtiéndola en la quinta economía del mundo después de Estados Unidos, Japón, Alemania y Gran Bretaña, según las cifras del proyecto comparativo del sector sin fines de lucro de la Universidad John Hopkins.
El proyecto, que actualmente cuenta con datos sobre el sector sin fines de lucro en 37 países, demostró que ese sector representa 47,6 millones de empleos de tiempo completo y provee trabajo a 4,5 por ciento de la población económicamente activa y 7,7 por ciento del empleo no agrícola, explicó Salamon. En los países estudiados, agregó, el empleo en organizaciones de la sociedad civil, ya sea honorario o remunerado, da empleo a 48 millones de personas, una cifra enorme en comparación con los cuatro millones de empleados de las mayores empresas nacionales.
Estos datos reflejan el creciente papel de las organizaciones sin fines de lucro en la provisión de servicios y son importantes para que "los gobiernos perciban los límites al estado de bienestar y concentren la política nacional en el desarrollo", dijo Salamon. En muchos casos, los gobiernos otorgan fondos a esas organizaciones para que lleguen a grupos de personas a los que ellos no pueden llegar. En países de Europa occidental como Italia y Holanda, la mayor parte de la actividad sin fines de lucro (66 y 86 por ciento, respectivamente) se realiza en el ámbito de la salud y el trabajo social, seguidos por los servicios comunitarios y sociales, y después por la educación.
El papel de este sector fue materia de discusión de la conferencia organizada en la capital tailandesa por ESCAP, la Universidad John Hopkins y el Programa de Voluntarios de la ONU, con apoyo financiero de la Fundación Sasakawa para la Paz, con sede en Tokio. La conferencia reunió a activistas, investigadores y funcionarios de oficinas de estadísticas nacionales de países asiáticos. Los participantes señalaron que la mayoría de los sistemas de cuentas nacionales se limitan a consignar cifras de áreas tradicionales como el sector empresarial, el gubernamental y el doméstico.
En algunos casos, la contribución económica del sector sin fines de lucro se mezcla con la de otros. Hasta la fecha, 18 países (entre ellos Argentina, Brasil, Bélgica, Francia, Italia, República Checa, Sudáfrica y Marruecos) se han comprometido a modificar sus sistemas de cuentas o agregar "cuentas satélites" para registrar la contribución de ese sector. Dentro de Asia, se comprometieron a hacer lo mismo Australia, Nueva Zelanda, Japón y Kirguistán. Filipinas, que tiene casi 500.000 grupos voluntarios o sin fines de lucro, trabaja en la misma línea.
Continúa la Campaña "Stop Killer Coke"
A pesar de mantener programas de Responsabilidad Social Empresarial y Filantropía en diversas partes del mundo, Coca-Cola enfrenta a una de las más fuertes campañas en su contra. Más detalles sobre este movimiento que está causando revuelo en Estados Unidos (y además está cada vez contando con más apoyo por parte de las universidades americanas) se puede consultar en http://www.killercoke.org/ .
No nos adherimos a ninguna causa sin antes conocer a fondo los detalles. En este caso estamos revisando la información para poder tomar una postura la respecto.
No obstante, consideramos que Coca-Cola y los embotelladores que lo representan, al menos en México, deben estar atentos a este tipo de reacciones de la gente, pues en este país, la empresa antes mencionada ostenta el distintivo ESR (Empresa Socialmente Responsable) que otorga el Centro Mexicano para la Filantropía, CEMEFI.
Pero ¿se puede ser socialmente responsable en algunos países y en otros no? ¿Los códigos de ética empresarial no aplican en todas las regiones? ¿Estamos hablando de la misma Coca-Cola cuya Fundación en México es reconocida y admirada, mientras que en Colombia la empresa está enfrentándose directamente con sus stakeholders?
Saludos
VR
A pesar de mantener programas de Responsabilidad Social Empresarial y Filantropía en diversas partes del mundo, Coca-Cola enfrenta a una de las más fuertes campañas en su contra. Más detalles sobre este movimiento que está causando revuelo en Estados Unidos (y además está cada vez contando con más apoyo por parte de las universidades americanas) se puede consultar en http://www.killercoke.org/ .
No nos adherimos a ninguna causa sin antes conocer a fondo los detalles. En este caso estamos revisando la información para poder tomar una postura la respecto.
No obstante, consideramos que Coca-Cola y los embotelladores que lo representan, al menos en México, deben estar atentos a este tipo de reacciones de la gente, pues en este país, la empresa antes mencionada ostenta el distintivo ESR (Empresa Socialmente Responsable) que otorga el Centro Mexicano para la Filantropía, CEMEFI.
Pero ¿se puede ser socialmente responsable en algunos países y en otros no? ¿Los códigos de ética empresarial no aplican en todas las regiones? ¿Estamos hablando de la misma Coca-Cola cuya Fundación en México es reconocida y admirada, mientras que en Colombia la empresa está enfrentándose directamente con sus stakeholders?
Saludos
VR
PRENSA
www.prensa.com
NORMAS INDUSTRIALES SE AJUSTARÁN A REGLAS DEL JUEGO.
Responsabilidad social se extiende a exportadores
Los mercados internacionales empiezan a exigir a la compañías informes de balance social. Las compañías deberán certificar la aplicación de buenas normas laborales, así como la inocuidad de los productos.
Rafael E. Berrocal R.
Los exportadores encaran un nuevo desafío en la búsqueda y conquista de mercados en el exterior, principalmente en Europa y Estados Unidos.
A partir de 2008, la responsabilidad social empresarial (RSE) dejará de ser solamente un tema cuasi filantrópico para convertirse en una regla real de juego y requisito indispensable para que las compañías puedan competir en los mercados internacionales.
Los países desarrollados ya han empezado a aplicar aisladamente algunas normas ligadas a la RSE, como es el caso de las condiciones Eurepgap –reglas de buenas prácticas agrícolas de comercializadores y cadenas de supermercados europeos– y la ley antibioterrorismo de Estados Unidos.
Pero no será hasta dentro de tres años cuando entre en vigencia la norma ISO 26000 de RSE, que establecerá las normas sociales que las empresas deberán cumplir a nivel mundial de forma obligatoria.
Reglas del futuro
En Panamá son pocas las empresas que han tomado el tema de RSE en serio, y muy probablemente tendrán problemas cuando los mercados empiecen a exigir con mayor rigor la aplicación de estas normas.
Las empresas exportadoras ya no solo tendrán que demostrar que son competitivas a través de un informe financiero, sino que deberán hacerlo también mediante un informe de balance social, dijo la directora de Servicios al Comercio Exterior del Ministerio de Comercio e Industrias, Lourdes Pérez, quien ha iniciado una campaña de concienciación del tema entre los gremios productivos del país.
Claramente, RSE se está convirtiendo en las nuevas reglas del juego. En un futuro cercano el mercado rechazará los productos y servicios de empresas que no apliquen la responsabilidad social dentro de sus procesos.
"Tenemos que participar en esto; si no lo hacemos, nos quedamos atrás y nunca vamos a salir del nivel donde estamos", comentó el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Gabriel Diez.
Las prácticas de RSE se clasifican en internas y externas. Las internas son aquellas que atañen a las obligaciones económicas, legales, éticas y laborales dentro de la empresa.
Las normas externas son las que una empresa asume para mantenerse activamente involucrada en mejorar la comunidad y el entorno en el que se desenvuelve, a través de programas de mercadeo responsable, medio ambiente y desarrollo de la comunitario.
www.prensa.com
NORMAS INDUSTRIALES SE AJUSTARÁN A REGLAS DEL JUEGO.
Responsabilidad social se extiende a exportadores
Los mercados internacionales empiezan a exigir a la compañías informes de balance social. Las compañías deberán certificar la aplicación de buenas normas laborales, así como la inocuidad de los productos.
Rafael E. Berrocal R.
Los exportadores encaran un nuevo desafío en la búsqueda y conquista de mercados en el exterior, principalmente en Europa y Estados Unidos.
A partir de 2008, la responsabilidad social empresarial (RSE) dejará de ser solamente un tema cuasi filantrópico para convertirse en una regla real de juego y requisito indispensable para que las compañías puedan competir en los mercados internacionales.
Los países desarrollados ya han empezado a aplicar aisladamente algunas normas ligadas a la RSE, como es el caso de las condiciones Eurepgap –reglas de buenas prácticas agrícolas de comercializadores y cadenas de supermercados europeos– y la ley antibioterrorismo de Estados Unidos.
Pero no será hasta dentro de tres años cuando entre en vigencia la norma ISO 26000 de RSE, que establecerá las normas sociales que las empresas deberán cumplir a nivel mundial de forma obligatoria.
Reglas del futuro
En Panamá son pocas las empresas que han tomado el tema de RSE en serio, y muy probablemente tendrán problemas cuando los mercados empiecen a exigir con mayor rigor la aplicación de estas normas.
Las empresas exportadoras ya no solo tendrán que demostrar que son competitivas a través de un informe financiero, sino que deberán hacerlo también mediante un informe de balance social, dijo la directora de Servicios al Comercio Exterior del Ministerio de Comercio e Industrias, Lourdes Pérez, quien ha iniciado una campaña de concienciación del tema entre los gremios productivos del país.
Claramente, RSE se está convirtiendo en las nuevas reglas del juego. En un futuro cercano el mercado rechazará los productos y servicios de empresas que no apliquen la responsabilidad social dentro de sus procesos.
"Tenemos que participar en esto; si no lo hacemos, nos quedamos atrás y nunca vamos a salir del nivel donde estamos", comentó el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Gabriel Diez.
Las prácticas de RSE se clasifican en internas y externas. Las internas son aquellas que atañen a las obligaciones económicas, legales, éticas y laborales dentro de la empresa.
Las normas externas son las que una empresa asume para mantenerse activamente involucrada en mejorar la comunidad y el entorno en el que se desenvuelve, a través de programas de mercadeo responsable, medio ambiente y desarrollo de la comunitario.
PRENSA
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NORMAS INDUSTRIALES SE AJUSTARÁN A REGLAS DEL JUEGO.
Responsabilidad social se extiende a exportadores
Los mercados internacionales empiezan a exigir a la compañías informes de balance social. Las compañías deberán certificar la aplicación de buenas normas laborales, así como la inocuidad de los productos.
Rafael E. Berrocal R.
Los exportadores encaran un nuevo desafío en la búsqueda y conquista de mercados en el exterior, principalmente en Europa y Estados Unidos.
A partir de 2008, la responsabilidad social empresarial (RSE) dejará de ser solamente un tema cuasi filantrópico para convertirse en una regla real de juego y requisito indispensable para que las compañías puedan competir en los mercados internacionales.
Los países desarrollados ya han empezado a aplicar aisladamente algunas normas ligadas a la RSE, como es el caso de las condiciones Eurepgap –reglas de buenas prácticas agrícolas de comercializadores y cadenas de supermercados europeos– y la ley antibioterrorismo de Estados Unidos.
Pero no será hasta dentro de tres años cuando entre en vigencia la norma ISO 26000 de RSE, que establecerá las normas sociales que las empresas deberán cumplir a nivel mundial de forma obligatoria.
Reglas del futuro
En Panamá son pocas las empresas que han tomado el tema de RSE en serio, y muy probablemente tendrán problemas cuando los mercados empiecen a exigir con mayor rigor la aplicación de estas normas.
Las empresas exportadoras ya no solo tendrán que demostrar que son competitivas a través de un informe financiero, sino que deberán hacerlo también mediante un informe de balance social, dijo la directora de Servicios al Comercio Exterior del Ministerio de Comercio e Industrias, Lourdes Pérez, quien ha iniciado una campaña de concienciación del tema entre los gremios productivos del país.
Claramente, RSE se está convirtiendo en las nuevas reglas del juego. En un futuro cercano el mercado rechazará los productos y servicios de empresas que no apliquen la responsabilidad social dentro de sus procesos.
"Tenemos que participar en esto; si no lo hacemos, nos quedamos atrás y nunca vamos a salir del nivel donde estamos", comentó el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Gabriel Diez.
Las prácticas de RSE se clasifican en internas y externas. Las internas son aquellas que atañen a las obligaciones económicas, legales, éticas y laborales dentro de la empresa.
Las normas externas son las que una empresa asume para mantenerse activamente involucrada en mejorar la comunidad y el entorno en el que se desenvuelve, a través de programas de mercadeo responsable, medio ambiente y desarrollo de la comunitario.
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NORMAS INDUSTRIALES SE AJUSTARÁN A REGLAS DEL JUEGO.
Responsabilidad social se extiende a exportadores
Los mercados internacionales empiezan a exigir a la compañías informes de balance social. Las compañías deberán certificar la aplicación de buenas normas laborales, así como la inocuidad de los productos.
Rafael E. Berrocal R.
Los exportadores encaran un nuevo desafío en la búsqueda y conquista de mercados en el exterior, principalmente en Europa y Estados Unidos.
A partir de 2008, la responsabilidad social empresarial (RSE) dejará de ser solamente un tema cuasi filantrópico para convertirse en una regla real de juego y requisito indispensable para que las compañías puedan competir en los mercados internacionales.
Los países desarrollados ya han empezado a aplicar aisladamente algunas normas ligadas a la RSE, como es el caso de las condiciones Eurepgap –reglas de buenas prácticas agrícolas de comercializadores y cadenas de supermercados europeos– y la ley antibioterrorismo de Estados Unidos.
Pero no será hasta dentro de tres años cuando entre en vigencia la norma ISO 26000 de RSE, que establecerá las normas sociales que las empresas deberán cumplir a nivel mundial de forma obligatoria.
Reglas del futuro
En Panamá son pocas las empresas que han tomado el tema de RSE en serio, y muy probablemente tendrán problemas cuando los mercados empiecen a exigir con mayor rigor la aplicación de estas normas.
Las empresas exportadoras ya no solo tendrán que demostrar que son competitivas a través de un informe financiero, sino que deberán hacerlo también mediante un informe de balance social, dijo la directora de Servicios al Comercio Exterior del Ministerio de Comercio e Industrias, Lourdes Pérez, quien ha iniciado una campaña de concienciación del tema entre los gremios productivos del país.
Claramente, RSE se está convirtiendo en las nuevas reglas del juego. En un futuro cercano el mercado rechazará los productos y servicios de empresas que no apliquen la responsabilidad social dentro de sus procesos.
"Tenemos que participar en esto; si no lo hacemos, nos quedamos atrás y nunca vamos a salir del nivel donde estamos", comentó el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Gabriel Diez.
Las prácticas de RSE se clasifican en internas y externas. Las internas son aquellas que atañen a las obligaciones económicas, legales, éticas y laborales dentro de la empresa.
Las normas externas son las que una empresa asume para mantenerse activamente involucrada en mejorar la comunidad y el entorno en el que se desenvuelve, a través de programas de mercadeo responsable, medio ambiente y desarrollo de la comunitario.
jueves, octubre 20, 2005
EUROPA PRESS
Las empresas pueden contribuir a crear un mundo social y medioambiental más sostenible, según un experto
13/10/2005
Las empresas "pueden contribuir" a crear un mundo social y medioambientalmente más sostenible porque la obtención de beneficios "puede acelerar" la transformación hacia una economía global sostenible, según señala el Observatorio de Intangibles del despacho de abogados Villafañe y Asociados.
Estas declaraciones acompañan la presentación del libro de Stuart Hart 'Capitalism at the Crossroads: The Unlimited Business Opportunities in Solving the World's Most Difficult Problems', donde se repasa la "estrecha visión" de quienes tienen la opinión de que las empresas "son antagonistas del Medio Ambiente y explotadoras de los pobres".
En su libro, el autor destaca que las compañías multinacionales son las que mejor "pueden contribuir a construir un mundo mejor", gracias a sus capacidades económicas, entre otras. Este concepto se extrae de la teoría de la pirámide desarrollada por Hart y Prahalad en la que se analizaban a los más de 4.000 millones de personas que ganan menos de dos dólares al día y de cómo las multinacionales a través de la búsqueda de beneficio podían ayudar a reducir la pobreza en todo el mundo. Hart consideraba que esta teoría estaba incompleta, ya que "dejaba sin resolver cómo esas empresas pueden contribuir a la sostenibilidad medioambiental" y por ello elaboró este nuevo libro donde muestra la forma en que el Medio Ambiente y la obtención de beneficio son factores compatibles.
En su opinión, la sostenibilidad "más que una obligación es una oportunidad", por lo que "no debe ser algo añadido", sino algo integrado en las estrategias de la empresa. Asimismo, Hart añadió que no se trata de un "simple lavado verde", sino que pretende relacionar otros términos, donde la tecnología "juega un papel vital". Por otro lado, el texto recuerda cómo en los años 50 y 60 se enfocaba el desarrollo como "un precio a pagar".
Entre los años 70 y 90 cambió la mentalidad y los empresarios adoptaron la conciencia de que quien contamina paga. Al respecto, Hart consideró que ahora es el momento para "las tecnologías limpias y la eficiencia energética como una fuerza positiva que impulsa además el beneficio empresarial".
De esta forma, el libro presenta en su primera parte el contexto global, además de señalar las principales oportunidades y desafíos que se proponen en la actualidad para las empresas. Además, aborda el tema de que las estrategias empresariales superan la concepción de "añadido verde" de las políticas medioambientales.
Finalmente, la tercera parte del libro explica el concepto de "hacerse indígena", como un término que insiste en cómo la sostenibilidad se puede integrar en las compañías y adaptarse a la situación particular de cada una de ellas. El texto no sólo ofrece una base teórica, sino también una visión real de cerca de 20 empresas, como ejemplo de esta nueva perspectiva.
Las empresas pueden contribuir a crear un mundo social y medioambiental más sostenible, según un experto
13/10/2005
Las empresas "pueden contribuir" a crear un mundo social y medioambientalmente más sostenible porque la obtención de beneficios "puede acelerar" la transformación hacia una economía global sostenible, según señala el Observatorio de Intangibles del despacho de abogados Villafañe y Asociados.
Estas declaraciones acompañan la presentación del libro de Stuart Hart 'Capitalism at the Crossroads: The Unlimited Business Opportunities in Solving the World's Most Difficult Problems', donde se repasa la "estrecha visión" de quienes tienen la opinión de que las empresas "son antagonistas del Medio Ambiente y explotadoras de los pobres".
En su libro, el autor destaca que las compañías multinacionales son las que mejor "pueden contribuir a construir un mundo mejor", gracias a sus capacidades económicas, entre otras. Este concepto se extrae de la teoría de la pirámide desarrollada por Hart y Prahalad en la que se analizaban a los más de 4.000 millones de personas que ganan menos de dos dólares al día y de cómo las multinacionales a través de la búsqueda de beneficio podían ayudar a reducir la pobreza en todo el mundo. Hart consideraba que esta teoría estaba incompleta, ya que "dejaba sin resolver cómo esas empresas pueden contribuir a la sostenibilidad medioambiental" y por ello elaboró este nuevo libro donde muestra la forma en que el Medio Ambiente y la obtención de beneficio son factores compatibles.
En su opinión, la sostenibilidad "más que una obligación es una oportunidad", por lo que "no debe ser algo añadido", sino algo integrado en las estrategias de la empresa. Asimismo, Hart añadió que no se trata de un "simple lavado verde", sino que pretende relacionar otros términos, donde la tecnología "juega un papel vital". Por otro lado, el texto recuerda cómo en los años 50 y 60 se enfocaba el desarrollo como "un precio a pagar".
Entre los años 70 y 90 cambió la mentalidad y los empresarios adoptaron la conciencia de que quien contamina paga. Al respecto, Hart consideró que ahora es el momento para "las tecnologías limpias y la eficiencia energética como una fuerza positiva que impulsa además el beneficio empresarial".
De esta forma, el libro presenta en su primera parte el contexto global, además de señalar las principales oportunidades y desafíos que se proponen en la actualidad para las empresas. Además, aborda el tema de que las estrategias empresariales superan la concepción de "añadido verde" de las políticas medioambientales.
Finalmente, la tercera parte del libro explica el concepto de "hacerse indígena", como un término que insiste en cómo la sostenibilidad se puede integrar en las compañías y adaptarse a la situación particular de cada una de ellas. El texto no sólo ofrece una base teórica, sino también una visión real de cerca de 20 empresas, como ejemplo de esta nueva perspectiva.
THE WALL STREET JOURNAL
Fabricantes de electrónicos apuestan por las células de combustible
October 20, 2005 4:05 a.m.
Por Phred Dvorak
TOKIO — Imagine que ha estado conversando durante horas en su celular y comienza a quedarse sin batería. Pero en lugar de buscar la tienda de productos electrónicos más cercana, recarga el teléfono con un chorrito de líquido claro de una botellita.
Esa es la visión de Toshiba Corp. y otras compañías japonesas de productos electrónicos, las cuales están preparando aparatos que cambiarán sus baterías por una fuente de energía alternativa esperada durante mucho tiempo: células de combustible. Las células de combustible combinan el hidrógeno con el oxígeno para producir electricidad, proporcionando electricidad de una manera que es potencialmente más limpia y económica que muchas fuentes de energía convencionales.
El interés por la tecnología de células de combustible ha aumentado recientemente ante la vertiginosa alza en los precios del petróleo. Últimamente, la esperanza es que las células de combustible serán capaces de hacer funcionar autos o generadores eléctricos para el hogar. Pero ha sido complicado desarrollar la tecnología y extremadamente difícil comercializarla, sobre todo porque los grandes sistemas de energía necesarios para autos o generadores requieren muchas partes, al menos hasta ahora, y su producción ha sido prohibitivamente costosa.
De modo que Toshiba y otros fabricantes han optado por partir a una escala más pequeña. Están desarrollando células de combustible sencillas para usar en los dispositivos portátiles pequeños como celulares o reproductores de música con la idea de que serán más económicos y sencillos de comercializar.
"Estamos comenzando con una aplicación lo más pequeña posible y manteniendo los costos bajos", dice Fumio Ueno, director de tecnología de células de combustible para Toshiba, cuyo laboratorio desarrolló la célula de combustible plana que está certificada como la más pequeña del mundo por el Libro Guinness de los Récords de 2006. "Pensamos que es mejor comenzar de esa manera y crecer hacia aplicaciones de mayor tamaño".
Al contrario que las baterías, las células de combustible generan electricidad en lugar de almacenarla solamente. No contienen los metales o productos químicos perjudiciales para el medio ambiente que tienen la mayoría de las baterías. De hecho, las células de combustible en teoría no contaminan: combinan hidrógeno con oxígeno del aire para producir electricidad produciendo sólo agua como líquido de escape.
En la práctica, obtener hidrógeno usando energía limpia como la energía solar es aún demasiado costoso, así que de momento la mayoría de las compañías están experimentando con las maneras de obtener hidrógeno a partir del gas natural. Muchos de estos procesos producen dióxido de carbono, el principal sospechoso causante del calentamiento del planeta, y de esa manera no serían completamente respetuosos con la ecología.
Toshiba y otros están desarrollando células de combustible que funcionan con un tipo de alcohol llamado metanol, también derivado inicialmente del gas natural. La versión más básica de la célula de combustible de Toshiba tiene aproximadamente el tamaño de un encendedor para cigarrillos y al igual que los antiguos encendedores, puede rellenarse desde una botella cuando está vacío. Eso significa que los usuarios pueden recargar sus aparatos portátiles mientras se desplazan en lugar de conectarlos a un enchufe en la pared, una función que podría cobrar importancia a medida que los aparatos como los celulares comienzan a hacer más cosas, como reproducir música o fragmentos de video, y consumen más energía.
Toshiba también afirma que las células de combustible que ha desarrollado permitirán a los usuarios hablar desde su celular durante unas cinco horas, mucho más que las baterías comunes de ión litio que se usan en la actualidad. Aunque probablemente los primeros teléfonos de células de combustible de Toshiba serán híbridos que combinarán baterías regulares con células de combustible para aumentar la confiabilidad en las primeras etapas de la tecnología.
Toshiba e Hitachi Ltd. cada una por su parte, están desarrollando celulares que funcionan o se recargan con las células de combustible de la proveedora de móviles japonesa KDDI Corp. Al mismo tiempo Fujitsu Ltd. está fabricando un celular parecido para NTT DoCoMo Inc. Todas las compañías esperan sacar al mercado los primeros aparatos hacia 2007, para entonces esperan que las regulaciones que permiten transportar metanol en los aviones —prácticamente una necesidad para muchos clientes— estén finalizadas.
Desde luego, aunque las compañías Samsung Electronics Co. de Corea del Sur o las estadounidenses Hewlett-Packard Co. y Motorola Inc. también están experimentando con células de combustible pequeñas, la mayoría de los fabricantes de aparatos que ahora está preparando productos que usan células de combustible tienen su sede en Japón.
Los grandes fabricantes estadounidenses, por el contrario, se inclinan más hacia la investigación de la tecnología para asegurarse de que pueden integrarla en sus productos y dejar gran parte de la fabricación de células de combustible a otros, explica Jerry Hallmark, quien dirige el grupo de tecnología de energía de Motorola.
A su vez, las empresas de menor tamaño pueden verse limitadas por los altos costos de la comercialización. "Hay mucha gente desarrollando células de combustible ahora mismo que se quedarán sin fondos antes de que saquen los productos", opina Hallmark.
Fabricantes de electrónicos apuestan por las células de combustible
October 20, 2005 4:05 a.m.
Por Phred Dvorak
TOKIO — Imagine que ha estado conversando durante horas en su celular y comienza a quedarse sin batería. Pero en lugar de buscar la tienda de productos electrónicos más cercana, recarga el teléfono con un chorrito de líquido claro de una botellita.
Esa es la visión de Toshiba Corp. y otras compañías japonesas de productos electrónicos, las cuales están preparando aparatos que cambiarán sus baterías por una fuente de energía alternativa esperada durante mucho tiempo: células de combustible. Las células de combustible combinan el hidrógeno con el oxígeno para producir electricidad, proporcionando electricidad de una manera que es potencialmente más limpia y económica que muchas fuentes de energía convencionales.
El interés por la tecnología de células de combustible ha aumentado recientemente ante la vertiginosa alza en los precios del petróleo. Últimamente, la esperanza es que las células de combustible serán capaces de hacer funcionar autos o generadores eléctricos para el hogar. Pero ha sido complicado desarrollar la tecnología y extremadamente difícil comercializarla, sobre todo porque los grandes sistemas de energía necesarios para autos o generadores requieren muchas partes, al menos hasta ahora, y su producción ha sido prohibitivamente costosa.
De modo que Toshiba y otros fabricantes han optado por partir a una escala más pequeña. Están desarrollando células de combustible sencillas para usar en los dispositivos portátiles pequeños como celulares o reproductores de música con la idea de que serán más económicos y sencillos de comercializar.
"Estamos comenzando con una aplicación lo más pequeña posible y manteniendo los costos bajos", dice Fumio Ueno, director de tecnología de células de combustible para Toshiba, cuyo laboratorio desarrolló la célula de combustible plana que está certificada como la más pequeña del mundo por el Libro Guinness de los Récords de 2006. "Pensamos que es mejor comenzar de esa manera y crecer hacia aplicaciones de mayor tamaño".
Al contrario que las baterías, las células de combustible generan electricidad en lugar de almacenarla solamente. No contienen los metales o productos químicos perjudiciales para el medio ambiente que tienen la mayoría de las baterías. De hecho, las células de combustible en teoría no contaminan: combinan hidrógeno con oxígeno del aire para producir electricidad produciendo sólo agua como líquido de escape.
En la práctica, obtener hidrógeno usando energía limpia como la energía solar es aún demasiado costoso, así que de momento la mayoría de las compañías están experimentando con las maneras de obtener hidrógeno a partir del gas natural. Muchos de estos procesos producen dióxido de carbono, el principal sospechoso causante del calentamiento del planeta, y de esa manera no serían completamente respetuosos con la ecología.
Toshiba y otros están desarrollando células de combustible que funcionan con un tipo de alcohol llamado metanol, también derivado inicialmente del gas natural. La versión más básica de la célula de combustible de Toshiba tiene aproximadamente el tamaño de un encendedor para cigarrillos y al igual que los antiguos encendedores, puede rellenarse desde una botella cuando está vacío. Eso significa que los usuarios pueden recargar sus aparatos portátiles mientras se desplazan en lugar de conectarlos a un enchufe en la pared, una función que podría cobrar importancia a medida que los aparatos como los celulares comienzan a hacer más cosas, como reproducir música o fragmentos de video, y consumen más energía.
Toshiba también afirma que las células de combustible que ha desarrollado permitirán a los usuarios hablar desde su celular durante unas cinco horas, mucho más que las baterías comunes de ión litio que se usan en la actualidad. Aunque probablemente los primeros teléfonos de células de combustible de Toshiba serán híbridos que combinarán baterías regulares con células de combustible para aumentar la confiabilidad en las primeras etapas de la tecnología.
Toshiba e Hitachi Ltd. cada una por su parte, están desarrollando celulares que funcionan o se recargan con las células de combustible de la proveedora de móviles japonesa KDDI Corp. Al mismo tiempo Fujitsu Ltd. está fabricando un celular parecido para NTT DoCoMo Inc. Todas las compañías esperan sacar al mercado los primeros aparatos hacia 2007, para entonces esperan que las regulaciones que permiten transportar metanol en los aviones —prácticamente una necesidad para muchos clientes— estén finalizadas.
Desde luego, aunque las compañías Samsung Electronics Co. de Corea del Sur o las estadounidenses Hewlett-Packard Co. y Motorola Inc. también están experimentando con células de combustible pequeñas, la mayoría de los fabricantes de aparatos que ahora está preparando productos que usan células de combustible tienen su sede en Japón.
Los grandes fabricantes estadounidenses, por el contrario, se inclinan más hacia la investigación de la tecnología para asegurarse de que pueden integrarla en sus productos y dejar gran parte de la fabricación de células de combustible a otros, explica Jerry Hallmark, quien dirige el grupo de tecnología de energía de Motorola.
A su vez, las empresas de menor tamaño pueden verse limitadas por los altos costos de la comercialización. "Hay mucha gente desarrollando células de combustible ahora mismo que se quedarán sin fondos antes de que saquen los productos", opina Hallmark.
martes, octubre 18, 2005
EL UNIVERSAL (VENEZUELA)
EMPRESAS
Actualizan concepción de la labor en pro de la población
La responsabilidad social es elemento de desarrollo
Con la premisa de "dejar de considerar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) una actividad filantrópica para que sea una estrategia de negocios", como principal punto de enfoque de las ponencias, se llevó a cabo el V Simposio de Responsabilidad Social Empresarial, organizado por la Cámara Venezolano Americana de Industria y Comercio (Venamcham).
El evento contó con la presencia de Edward D. Jardine, presidente del Comité de Alianza Social Venamcham; Imelda Cisneros, presidenta de Venamcham; Marcelo Linguitte, del Instituto Ethos de Brasil y José Vielma Mora, superintendente nacional Tributario del Seniat, entre otros.
Una de las principales propuestas del simposio consiste en la necesidad de plantear la actividad social como un elemento de desarrollo y competitividad, en función de la rentabilidad que genera y los beneficios consecuentes para la sociedad en la que se desenvuelven las empresas.
Edward Jardine, quien también es presidente de Procter & Gamble para Venezuela y la Región Andina, cree que en Venezuela hay mucha actividad social, pero los indicadores como pobreza no han cambiado significativamente.
"Con encuentros como este tratamos de cambiar el enfoque de lo que es la RSE, para que deje de ser algo particularmente filantrópica, y empiece a tornarse en parte importante del modelo de negocios".
Afirmó que a la actividad de RSE deben incorporarse todos los actores comprometidos, el sector privado, el público, la sociedad civil, y en particular la academia "porque de ahí salen los líderes".
Manifestó que "en Venezuela hay muchas carencias en el ámbito social, por lo que hay mucho campo de acción para iniciativas de RSE, sobre todo en Educación".
Calificó como "interesante" la cuantificación de la cantidad de personas a quienes le llegan estos programas, así como la inversión monetaria hecha. "Esas cifras no las tenemos, esa es parte de la labor futura", agregó.
No cree necesaria la implementación de mecanismos legales que regulen la actividad social empresarial.
Por su parte, Imelda Cisneros señaló que en Venezuela "hemos avanzado bastante en la Responsabilidad Social Empresarial. El sector empresarial, sus accionistas, líderes y empleados, entienden que las organizaciones tienen que ser corresponsables con otras organizaciones e instituciones en el mejoramiento y desarrollo adecuado de la población y el país.
Cree que la esfera empresarial está entendiendo que para evitar un simple crecimiento coyuntural es necesario engrandecer la dignidad del ciudadano, así como fortalecerlo intelectual y psicológicamente. Aclaró que "hemos avanzado en eso poco a poco".
Explicó que para lograr la medición de los balances sociales, Venamcham cuenta con el apoyo de Marcelo Linguitte, especialista del Instituto Ethos, Asociación de empresas de Brasil, interesadas en desarrollar su labor de manera socialmente responsable.
Linguitte aseveró que los gobiernos no pueden por sí solos cumplir con las obligaciones y necesidades implícitas en las sociedades, por lo que las empresas deben aprovechar sus capacidades de articulación y convocatoria con los tejidos sociales para hacer los "lobbys" que promueven la RSE.
Se refirió a "la transformación de las empresas en verdaderos agentes de cambio social", como uno de los retos pendientes para las iniciativas de este tipo.
Asimismo, José Vielma Mora subrayó que la "RSE no puede consistir en dádivas".
Con información de Ernesto J. Tovar
EMPRESAS
Actualizan concepción de la labor en pro de la población
La responsabilidad social es elemento de desarrollo
Con la premisa de "dejar de considerar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) una actividad filantrópica para que sea una estrategia de negocios", como principal punto de enfoque de las ponencias, se llevó a cabo el V Simposio de Responsabilidad Social Empresarial, organizado por la Cámara Venezolano Americana de Industria y Comercio (Venamcham).
El evento contó con la presencia de Edward D. Jardine, presidente del Comité de Alianza Social Venamcham; Imelda Cisneros, presidenta de Venamcham; Marcelo Linguitte, del Instituto Ethos de Brasil y José Vielma Mora, superintendente nacional Tributario del Seniat, entre otros.
Una de las principales propuestas del simposio consiste en la necesidad de plantear la actividad social como un elemento de desarrollo y competitividad, en función de la rentabilidad que genera y los beneficios consecuentes para la sociedad en la que se desenvuelven las empresas.
Edward Jardine, quien también es presidente de Procter & Gamble para Venezuela y la Región Andina, cree que en Venezuela hay mucha actividad social, pero los indicadores como pobreza no han cambiado significativamente.
"Con encuentros como este tratamos de cambiar el enfoque de lo que es la RSE, para que deje de ser algo particularmente filantrópica, y empiece a tornarse en parte importante del modelo de negocios".
Afirmó que a la actividad de RSE deben incorporarse todos los actores comprometidos, el sector privado, el público, la sociedad civil, y en particular la academia "porque de ahí salen los líderes".
Manifestó que "en Venezuela hay muchas carencias en el ámbito social, por lo que hay mucho campo de acción para iniciativas de RSE, sobre todo en Educación".
Calificó como "interesante" la cuantificación de la cantidad de personas a quienes le llegan estos programas, así como la inversión monetaria hecha. "Esas cifras no las tenemos, esa es parte de la labor futura", agregó.
No cree necesaria la implementación de mecanismos legales que regulen la actividad social empresarial.
Por su parte, Imelda Cisneros señaló que en Venezuela "hemos avanzado bastante en la Responsabilidad Social Empresarial. El sector empresarial, sus accionistas, líderes y empleados, entienden que las organizaciones tienen que ser corresponsables con otras organizaciones e instituciones en el mejoramiento y desarrollo adecuado de la población y el país.
Cree que la esfera empresarial está entendiendo que para evitar un simple crecimiento coyuntural es necesario engrandecer la dignidad del ciudadano, así como fortalecerlo intelectual y psicológicamente. Aclaró que "hemos avanzado en eso poco a poco".
Explicó que para lograr la medición de los balances sociales, Venamcham cuenta con el apoyo de Marcelo Linguitte, especialista del Instituto Ethos, Asociación de empresas de Brasil, interesadas en desarrollar su labor de manera socialmente responsable.
Linguitte aseveró que los gobiernos no pueden por sí solos cumplir con las obligaciones y necesidades implícitas en las sociedades, por lo que las empresas deben aprovechar sus capacidades de articulación y convocatoria con los tejidos sociales para hacer los "lobbys" que promueven la RSE.
Se refirió a "la transformación de las empresas en verdaderos agentes de cambio social", como uno de los retos pendientes para las iniciativas de este tipo.
Asimismo, José Vielma Mora subrayó que la "RSE no puede consistir en dádivas".
Con información de Ernesto J. Tovar
THE WALL STREET JOURNAL
Breves (18 octubre, 2005)
Serono Laboratories, farmaceútica suiza, se declaró culpable de ofrecer sobornos a varios médicos para que recetaran su medicamento contra el sida Serostim. La compañia se comprometió a pagar US$704 millones en multas e indemnizaciones informó el Departamento de Justicia de EE.UU.
Breves (18 octubre, 2005)
Serono Laboratories, farmaceútica suiza, se declaró culpable de ofrecer sobornos a varios médicos para que recetaran su medicamento contra el sida Serostim. La compañia se comprometió a pagar US$704 millones en multas e indemnizaciones informó el Departamento de Justicia de EE.UU.
THE WALL STREET JOURNAL
La agenda global en el gobierno corporativo
October 18, 2005 4:05 a.m.
Por Mary Jacoby
Al recorrer el mundo en busca de mejores retornos, los grandes inversionistas también presionan exitosamente por cambios en las prácticas de gobierno corporativo.
Desde Asia y Europa a América Latina, los inversionistas institucionales están ejerciendo su influencia para proteger la independencia de los auditores y directores de las juntas administrativas, simplificar los derechos de voto de los accionistas y transparentar los paquetes de compensación de los altos ejecutivos.
"Hoy es raro encontrar un mercado de capitales que no esté en al menos un 25% en manos extranjeras", dice Christian Strenger, presidente de International Corporate Governance, una organización de protección a los inversionistas con sede en Londres. "Por lo tanto, la necesidad de mejorar los estándares corporativos es ciertamente global".
En Estados Unidos, uno de los cambios más importantes en el gobierno corporativo ha sido la ley Sarbanes-Oxley de 2002, la que impuso nuevas exigencias en la contabilidad y divulgación de datos financieros en respuesta a una serie de escándalos como el de Enron Corp. y Worldcom Inc. "Gran parte de Sarbanes-Oxley es para evitar que los ejecutivos metan la pata", dice Mike Lubrano, un alto funcionario de International Finance Corporation, una subsidiaria del Banco Mundial. "
Pero ello probablemente no sea el problema en el resto del mundo, porque muchas empresas son controladas férreamente por un accionista mayoritario", afirma. "El principal problema que observamos en las empresas que cotizan en la bolsa en los mercados emergentes es el desafío cómo construir la confianza para que los accionistas minoritarios y otros participantes financieros sean tratados de manera justa", dice Lubrano.
China en aprietos
China sigue siendo una espina para los inversionistas institucionales. Los mayores problemas que observan, según un informe de Institutional Shareholder Services Inc., una firma estadounidense de que asesora a accionistas, tienen que ver con la transparencia, el uso de información privilegiada y la calidad de la administración de las empresas chinas. "China tiene un código de gobierno corporativo, pero el gobierno en Pekín todavía está extremadamente involucrado", dice Strenger, que también es miembro de la junta directiva de DWS Investment GmbH, la mayor gestora de fondos de inversión de Alemania.
Mejor en Brasil
Hace algunos años, los inversionistas internacionales también estimularon cambios en las prácticas corporativas de Brasil. Hoy, ese país es considerado por Strenger y otros como una historia de éxito.
En 2000, cuando el mercado bursátil brasileño sufría una falta de liquidez, grandes inversionistas institucionales se reunieron con las autoridades brasileñas para explicar cómo cambios en el gobierno corporativo podrían impulsar un cambio al aumentar la confianza entre los inversionistas.
Las autoridades brasileñas respondieron con una propuesta novedosa: crearían un mercado bursátil enteramente nuevo, llamado Novo Mercado, donde empresas locales tendrían de cumplir ciertos estándares de gobierno corporativo para poder participar. Entre los cambios más importantes que se implementaron estuvo el fin que turbios esquemas de votos de accionistas y su reemplazo por un sistema de un voto por cada acción.
Hasta ahora, 14 empresas con un valor de mercado cercano a US$2.000 millones participan en el Novo Mercado. Las inversiones extranjeras en las 394 compañías que integran la bolsa y su controladora, la Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa), saltaron de 24,1% del total en 2003, a 27,3% en 2004, según el vocero de Bovespa.
Progreso en Europa
En la Unión Europea, los esfuerzos políticos por introducir nuevos estándares de gobierno corporativo han obtenido resultados mixtos. Una regla que entrará en vigor el próximo año exige que empresas originarias de los 25 países de la UE registren las opciones de acciones de sus empleados como un gasto en sus libros contables.
También se espera que el Parlamento Europeo endorse nuevas reglas que impidan que las empresas contraten a firmas de auditoría para trabajos que no sean de auditor, en respuesta a la inquietud de accionistas por potenciales conflictos de interés.
Una de las preocupaciones respecto del gobierno corporativo en Europa es la figura del "representante de los accionistas" en la junta.
El problema es que es el accionista mayoritario quien selecciona a este representante, con lo cual la junta puede quedar desequilibrada.
La agenda global en el gobierno corporativo
October 18, 2005 4:05 a.m.
Por Mary Jacoby
Al recorrer el mundo en busca de mejores retornos, los grandes inversionistas también presionan exitosamente por cambios en las prácticas de gobierno corporativo.
Desde Asia y Europa a América Latina, los inversionistas institucionales están ejerciendo su influencia para proteger la independencia de los auditores y directores de las juntas administrativas, simplificar los derechos de voto de los accionistas y transparentar los paquetes de compensación de los altos ejecutivos.
"Hoy es raro encontrar un mercado de capitales que no esté en al menos un 25% en manos extranjeras", dice Christian Strenger, presidente de International Corporate Governance, una organización de protección a los inversionistas con sede en Londres. "Por lo tanto, la necesidad de mejorar los estándares corporativos es ciertamente global".
En Estados Unidos, uno de los cambios más importantes en el gobierno corporativo ha sido la ley Sarbanes-Oxley de 2002, la que impuso nuevas exigencias en la contabilidad y divulgación de datos financieros en respuesta a una serie de escándalos como el de Enron Corp. y Worldcom Inc. "Gran parte de Sarbanes-Oxley es para evitar que los ejecutivos metan la pata", dice Mike Lubrano, un alto funcionario de International Finance Corporation, una subsidiaria del Banco Mundial. "
Pero ello probablemente no sea el problema en el resto del mundo, porque muchas empresas son controladas férreamente por un accionista mayoritario", afirma. "El principal problema que observamos en las empresas que cotizan en la bolsa en los mercados emergentes es el desafío cómo construir la confianza para que los accionistas minoritarios y otros participantes financieros sean tratados de manera justa", dice Lubrano.
China en aprietos
China sigue siendo una espina para los inversionistas institucionales. Los mayores problemas que observan, según un informe de Institutional Shareholder Services Inc., una firma estadounidense de que asesora a accionistas, tienen que ver con la transparencia, el uso de información privilegiada y la calidad de la administración de las empresas chinas. "China tiene un código de gobierno corporativo, pero el gobierno en Pekín todavía está extremadamente involucrado", dice Strenger, que también es miembro de la junta directiva de DWS Investment GmbH, la mayor gestora de fondos de inversión de Alemania.
Mejor en Brasil
Hace algunos años, los inversionistas internacionales también estimularon cambios en las prácticas corporativas de Brasil. Hoy, ese país es considerado por Strenger y otros como una historia de éxito.
En 2000, cuando el mercado bursátil brasileño sufría una falta de liquidez, grandes inversionistas institucionales se reunieron con las autoridades brasileñas para explicar cómo cambios en el gobierno corporativo podrían impulsar un cambio al aumentar la confianza entre los inversionistas.
Las autoridades brasileñas respondieron con una propuesta novedosa: crearían un mercado bursátil enteramente nuevo, llamado Novo Mercado, donde empresas locales tendrían de cumplir ciertos estándares de gobierno corporativo para poder participar. Entre los cambios más importantes que se implementaron estuvo el fin que turbios esquemas de votos de accionistas y su reemplazo por un sistema de un voto por cada acción.
Hasta ahora, 14 empresas con un valor de mercado cercano a US$2.000 millones participan en el Novo Mercado. Las inversiones extranjeras en las 394 compañías que integran la bolsa y su controladora, la Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa), saltaron de 24,1% del total en 2003, a 27,3% en 2004, según el vocero de Bovespa.
Progreso en Europa
En la Unión Europea, los esfuerzos políticos por introducir nuevos estándares de gobierno corporativo han obtenido resultados mixtos. Una regla que entrará en vigor el próximo año exige que empresas originarias de los 25 países de la UE registren las opciones de acciones de sus empleados como un gasto en sus libros contables.
También se espera que el Parlamento Europeo endorse nuevas reglas que impidan que las empresas contraten a firmas de auditoría para trabajos que no sean de auditor, en respuesta a la inquietud de accionistas por potenciales conflictos de interés.
Una de las preocupaciones respecto del gobierno corporativo en Europa es la figura del "representante de los accionistas" en la junta.
El problema es que es el accionista mayoritario quien selecciona a este representante, con lo cual la junta puede quedar desequilibrada.
miércoles, octubre 12, 2005
DINERO (Venezuela)
www.dinero.com.ve
Carlos Delgado Flores
El desarrollo social es buen negocio
La responsabilidad social empresarial es más que mecenazgo y filantropía: es un compromiso de ética empresarial por mejorar el desarrollo social (sea sustentable, endógeno o de cualquier otro signo) y una inversión que genera dividendos contables e incontables. DINERO comienza con este trabajo una serie dedicada a revisar el comportamiento de las inversiones que las empresas realizan en las áreas de educación, cultura, salud y gestión ambiental, como contribución al desarrollo del capital social
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ni es una moda ni un invento de las relaciones públicas o el mercadeo para mejorar la imagen de una empresa: es una nueva manera de emprender --que en realidad es la vieja manera-- con ética y compromiso con la comunidad.
No se trata de mera filantropía, o de la decisión de patrocinar o ser mecenas de algo para obtener beneficios en la relación con el Fisco, sino de algo más importante: la construcción de confianza por parte de la empresa para con los empleados, pero también con la comunidad. El concepto moderno de responsabilidad social se enmarca además en un proceso de toma de conciencia de las distancias entre la acción social del Estado y la de las empresas, para eliminarlas, debido a la evidente insuficiencia del Estado para resolver los urgentes problemas sociales actuales.
Asimismo, dentro de una nueva conciencia empresarial de ir más allá del cumplimiento de sus deberes laborales, incorporando mejoras en los beneficios sociales para los trabajadores, pero también involucrándose en un compromiso ético con una multiplicidad de actores, que contribuyan a la solución de diversos problemas sociales, tanto en el ámbito interno de la empresa como en el de su entorno comunitario y social, ganando una nueva legitimidad para la acción empresarial.
La responsabilidad social de la empresa es una combinación de aspectos legales, éticos, morales y ambientales, y es una decisión voluntaria, no impuesta, aunque exista cierta normatividad frente al tema: iniciativas individuales, gremiales nacionales e internacionales, como el documento Haciendo lo correcto: políticas y normas de ética en el negocio y conflicto de intereses (Petrozuata, 2003) o Libro verde para fomentar la responsabilidad social de las empresas (Unión Europea, 2001).
Cuánto cuesta.
El desempeño de la responsabilidad social de la empresa ya no debe ser visto como un gasto social que merma la rentabilidad de la empresa. Hay estudios que evidencian que las empresas reconocidas por su desempeño social son más competitivas que las indiferentes al tema de la responsabilidad social, y sus productos son más aceptados en el mercado por la simpatía que ésta despierta como "ciudadano corporativo".
Un estudio de la organización Bussiness Social Responsability (BSR Education Fund: 2000) demuestra que la práctica de la responsabilidad social está asociada con una variedad de aspectos que contribuyen a un mayor beneficio para la empresa, tales como: mejoramiento de la ejecución financiera, reducción de costos de operación, mejoramiento de la imagen y la reputación, incremento de las ventas y de la lealtad de los clientes, incremento de la productividad y la calidad, incremento de la habilidad para atraer y retener empleados, reducción de la vigilancia regulatoria, acceso a capitales, cambio de expectativas de los accionistas frente al negocio, incremento del interés del cliente y las cadenas de responsabilidad social de los suplidores, creciente presión de los grupos de interés social (stakeholders) y de las demandas del público por un incremento de información.
De allí que pueda afirmarse que si se concibe la responsabilidad social como una filosofía de gestión empresarial inscrita en sus políticas, procesos y operaciones, el costo final de ésta es reducido y la ganancia, estructural, con una tasa de retorno favorable aunque, no siempre directa sobre el core business de la empresa.
La sociedad civil reconoce, cada día más, que las empresas consideradas exitosas no son necesariamente aquellas que generan las mayores ganancias económicas para sus accionistas, sino las que demuestran su liderazgo a través del exitoso manejo de los aspectos sociales, generándose en el consumidor la idea de que una empresa exitosa es una empresa socialmente responsable.
Cómo se mide.
Desde la década de los 70, cuando las primeras empresas europeas comenzaron a contabilizar sus inversiones en responsabilidad social --como Singer en Francia, en 1972, y Steag en Alemania, en 1973--, hasta el presente, se ha logrado avanzar en la elaboración de metodologías para medir la efectividad de la RSE en la creación de valor agregado en la empresa.
Una de ellas es el balance social, el cual es un instrumento que considera los aspectos contables y no contables de la inversión empresarial en responsabilidad social, ello en virtud de que la eficiencia de la empresa en el manejo de sus finanzas no sólo determina la rentabilidad económica del negocio y la calidad del servicio o producto que entrega, sino también el nivel y la calidad del cumplimiento de su responsabilidad como actor social.
En Venezuela, Venancham y la Fundación Escuela de Gerencia Social promueven el empleo del balance social para planificar la RSE por parte de las empresas, cualquiera sea su tamaño. Los indicadores económicos que lo integran permiten conocer el valor absoluto de la inversión social dirigida al trabajador, a su familia y a la comunidad, e igualmente:
El valor relativo de la inversión social a partir de la comparación con la utilidad neta del ejercicio y el capital social de la empresa.
El nivel de eficiencia del gasto a través de indicadores de:
Costo por servicio y/o bien social entregado.
Costo por persona atendida.
La relación costo-beneficio de los programas de capacitación, adiestramiento y/o formación.
La relación costo-beneficio de los programas preventivos de la empresa.
Estos indicadores se reflejan en el balance social (según el diseño que del mismo han realizado la Fundación Escuela de Gerencia Social y Venancham, con base en experiencias) en los siguientes ítems de informe:
Porcentaje de la inversión social total con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión social total con relación al capital social de la empresa.
Porcentaje de la inversión total en programas sociales internos anual con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión total en programas sociales internos anual con relación al capital social de la empresa.
Porcentaje de la inversión social externa total con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión social externa total con relación al capital social de la empresa.
Costo unitario de la inversión social interna.
Costo unitario de la inversión social dirigida a la comunidad.
Los indicadores que tienen como base de cálculo la utilidad neta de la empresa, también pueden ser calculados con base en la utilidad en operaciones, las ventas o las nóminas. Esto aplica especialmente en aquellos casos de empresas que no hayan tenido utilidad neta durante su ejercicio económico.
Eso en cuanto al costo y en cuanto al desempeño, las variables a ser consideradas poseen dos dimensiones en relación con la empresa: interna y externa. En la dimensión interna se analiza información relevante sobre las siguientes variables:
Caracterización sociodemográfica de los trabajadores.
Relaciones laborales en la empresa.
Desarrollo del personal.
Programas sociales dirigidos a los trabajadores, sus familiares y jubilados.
Programas de salud ocupacional.
Participación e integración del personal.
Y en lo que respecta a la dimensión externa, se consideran las siguientes variables:
Calidad y servicios.
Relaciones interinstitucionales.
Inversión social dirigida a la comunidad.
Medio ambiente.
No siempre una empresa desarrolla todas estas áreas, más bien la tendencia es a la especialización, en el caso de las PYME, y de la constitución de redes de áreas de atención diversas, en las grandes corporaciones, en virtud de que su impacto social es mayor y más diversificado.
La RSE fomenta el capital social.
El concepto de capital social ocupa un lugar central en las agendas de los organismos multilaterales de desarrollo (OCDE, BID, CAF, entre otros) por mucho más que un error de cálculo. Francis Fucuyama es de la idea de que una de las causas del "fracaso" del Consenso de Washington (las reformas "neoliberales" en pro de la liberalización de la economía) no fue porque se hubiera aplicado de modo incompleto, sino porque no se tomó en cuenta el capital social.
Si bien no hay un concepto único de capital social, Robert Putnam, uno de sus principales postuladores, lo define como el conjunto de normas, reglas y valores éticos y sociales que permiten la interrelación y colaboración entre individuos y grupos. Otra definición la propone el mismo Fucuyama: el capital social son normas o valores compartidos que promueven la cooperación social. Dentro de esta perspectiva, el capital social es una manera utilitaria de mirar la cultura, la cual tiende a considerarse como un fin en sí misma o como una forma de expresión creativa, pero también desempeña un papel funcional muy importante en toda sociedad, ya que es el medio por el cual grupos de individuos se comunican y cooperan en una gran variedad de actividades.
En los países que presentan altos niveles de desigualdad y pobreza, los costos de los bienes públicos a menudo se concentran, mientras que sus beneficios se dispersan. Con frecuencia, esta situación conduce a los países con elevados niveles de pobreza a invertir de manera insuficiente en bienes públicos e impulsa a los más privilegiados a sustituir los bienes públicos por privados. A medida que aumenta el capital social colectivo de un país, sus instituciones gozan de una mayor aceptación general y mejora la capacidad de negociación e intercambio. Por el contrario, en los países que tienen redes limitadas y desconectadas de capital social, las instituciones formales son reemplazadas por instituciones informales que dependen de relaciones personalizadas, cuyas posibilidades de intercambio son más reducidas. La dependencia de las instituciones informales a menudo genera corrupción, dando espacio a una distribución desigual de los beneficios y al colapso del intercambio organizado.
De allí que el capital social sea uno de los pilares para la construcción de ciudadanía y de gobernabilidad democrática y que del tipo de relación que se establece con el capital social colectivo dependerá, o bien el fomento de diversos tipos de clientelismo, o el afianzamiento de la sinergia social
Si bien la responsabilidad social empresarial suele concebirse como voluntariado empresarial (o como fomento del voluntariado de los empleados), en la medida en que hay ética en sus definiciones y prácticas, se convierte en una alternativa para el desarrollo del capital social, en virtud de los ámbitos donde las inversiones en RSE tienen lugar, los cuales suelen ser:
Económico-funcional: producción de bienes y servicios que la comunidad necesita, creación de empleos, capacitación, seguridad e higiene en el trabajo.
Calidad de vida: relaciones con los trabajadores, clientes o proveedores, preservación del medioambiente o nivel general de vida.
Inversión social: resolución de problemas de la comunidad con recursos de la empresa en materia de educación, cultura, deporte, arte, etcétera.
RSE en educación, cultura, salud y medio ambiente.
Se sabe que las mayores inversiones en responsabilidad social empresarial en Venezuela están en educación, cultura, salud y medio ambiente. Por una parte, porque se trata de las áreas de mayor incidencia social de la acción empresarial (aun cuando la gestión del medio ambiente haya sido el área donde inicial y tradicionalmente hayan invertido en RSE las grandes empresas o las compañías petroleras, dado el impacto que su operación genera), por la otra, porque efectivamente, la inversión estatal o es insuficiente o tiene serias deficiencias en la administración.
Educación y salud son las áreas de inversión social más costosas para el Estado y en las cuales invierte una mayor proporción relativa de los recursos. Educación representa 17,58 en el presupuesto 2005 y 44 por ciento del gasto social. Salud, por su parte, causa 15 por ciento del gasto social y 7,78 por ciento del presupuesto fiscal. Pero la redistribución de estos recursos es poco menos que precaria: $ 230 anuales per cápita por educación y $ 124 anuales por salud
En la última década, la inversión pública en cultura, por su parte, es situada por el sociólogo Carlos Guzmán C. en un monto de 496.877 billones de bolívares, lo que equivale a 0,40 por ciento del Presupuesto Nacional, considerado también históricamente. Ha habido crecimiento financiero, pero no significa "que el Estado venezolano haya superado la irracionalidad en la distribución de los recursos, la deficiencia estructural y operativa en su administración, la dispersión de los recursos presupuestarios asignados a la acción cultural pública, el esquema de desorganización en la administración centralizada, la duplicidad de esfuerzos y difusión de responsabilidades, la falta de coordinación inter e intrasectorial, así como regional de los organismos culturales, o su crecimiento un tanto anárquico. Los estudios, diagnósticos, censos y encuestas que se han realizado desde 1972 han señalado como conclusión tajante una disipación financiera acentuada y por agregado, poca correspondencia entre la inversión del gasto cultural y los resultados obtenidos hasta el presente." Para 2005, el presupuesto oficial en esta área monta los 370 millardos de bolívares, que representa 0,91 por ciento del Presupuesto Nacional y un estimado per cápita de $ 8,20 anuales.
La gestión ambiental estatal, por su parte, dispone de 798 millardos para 2005, que representa 1,20 por ciento del total del Presupuesto Nacional y supone una disponibilidad per cápita de $ 15 anuales.
Ahora bien, el Producto Interno Bruto para 2005, se estima que estará cercano a los 224 billones de bolívares (104 millardos de US$). El ingreso per cápita, a su vez, en US$ 4.341, y las estimaciones de crecimiento de la economía se ubican cercanas a 5 por ciento del PIB.
Y las preguntas son inevitables: ¿en cuánto tiene que crecer la inversión en salud, educación, cultura y gestión ambiental para que los indicadores de desarrollo humano muestren una mejoría que los haga corresponderse con el volumen propio de la economía?.
¿Cuánto tiempo llevará eso? ¿Cuánto de ese monto le podría corresponder al sector privado a través de iniciativas de RSE?
En las entregas sucesivas de esta serie analizaremos las inversiones de las empresas venezolanas en estas cuatro áreas de incidencia para el desarrollo sustentable: educación, cultura, salud y gestión ambiental, empleando en lo posible los criterios de valoración del balance social, así como la contribución de la empresa a generar capital social.
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Carlos Delgado Flores
El desarrollo social es buen negocio
La responsabilidad social empresarial es más que mecenazgo y filantropía: es un compromiso de ética empresarial por mejorar el desarrollo social (sea sustentable, endógeno o de cualquier otro signo) y una inversión que genera dividendos contables e incontables. DINERO comienza con este trabajo una serie dedicada a revisar el comportamiento de las inversiones que las empresas realizan en las áreas de educación, cultura, salud y gestión ambiental, como contribución al desarrollo del capital social
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ni es una moda ni un invento de las relaciones públicas o el mercadeo para mejorar la imagen de una empresa: es una nueva manera de emprender --que en realidad es la vieja manera-- con ética y compromiso con la comunidad.
No se trata de mera filantropía, o de la decisión de patrocinar o ser mecenas de algo para obtener beneficios en la relación con el Fisco, sino de algo más importante: la construcción de confianza por parte de la empresa para con los empleados, pero también con la comunidad. El concepto moderno de responsabilidad social se enmarca además en un proceso de toma de conciencia de las distancias entre la acción social del Estado y la de las empresas, para eliminarlas, debido a la evidente insuficiencia del Estado para resolver los urgentes problemas sociales actuales.
Asimismo, dentro de una nueva conciencia empresarial de ir más allá del cumplimiento de sus deberes laborales, incorporando mejoras en los beneficios sociales para los trabajadores, pero también involucrándose en un compromiso ético con una multiplicidad de actores, que contribuyan a la solución de diversos problemas sociales, tanto en el ámbito interno de la empresa como en el de su entorno comunitario y social, ganando una nueva legitimidad para la acción empresarial.
La responsabilidad social de la empresa es una combinación de aspectos legales, éticos, morales y ambientales, y es una decisión voluntaria, no impuesta, aunque exista cierta normatividad frente al tema: iniciativas individuales, gremiales nacionales e internacionales, como el documento Haciendo lo correcto: políticas y normas de ética en el negocio y conflicto de intereses (Petrozuata, 2003) o Libro verde para fomentar la responsabilidad social de las empresas (Unión Europea, 2001).
Cuánto cuesta.
El desempeño de la responsabilidad social de la empresa ya no debe ser visto como un gasto social que merma la rentabilidad de la empresa. Hay estudios que evidencian que las empresas reconocidas por su desempeño social son más competitivas que las indiferentes al tema de la responsabilidad social, y sus productos son más aceptados en el mercado por la simpatía que ésta despierta como "ciudadano corporativo".
Un estudio de la organización Bussiness Social Responsability (BSR Education Fund: 2000) demuestra que la práctica de la responsabilidad social está asociada con una variedad de aspectos que contribuyen a un mayor beneficio para la empresa, tales como: mejoramiento de la ejecución financiera, reducción de costos de operación, mejoramiento de la imagen y la reputación, incremento de las ventas y de la lealtad de los clientes, incremento de la productividad y la calidad, incremento de la habilidad para atraer y retener empleados, reducción de la vigilancia regulatoria, acceso a capitales, cambio de expectativas de los accionistas frente al negocio, incremento del interés del cliente y las cadenas de responsabilidad social de los suplidores, creciente presión de los grupos de interés social (stakeholders) y de las demandas del público por un incremento de información.
De allí que pueda afirmarse que si se concibe la responsabilidad social como una filosofía de gestión empresarial inscrita en sus políticas, procesos y operaciones, el costo final de ésta es reducido y la ganancia, estructural, con una tasa de retorno favorable aunque, no siempre directa sobre el core business de la empresa.
La sociedad civil reconoce, cada día más, que las empresas consideradas exitosas no son necesariamente aquellas que generan las mayores ganancias económicas para sus accionistas, sino las que demuestran su liderazgo a través del exitoso manejo de los aspectos sociales, generándose en el consumidor la idea de que una empresa exitosa es una empresa socialmente responsable.
Cómo se mide.
Desde la década de los 70, cuando las primeras empresas europeas comenzaron a contabilizar sus inversiones en responsabilidad social --como Singer en Francia, en 1972, y Steag en Alemania, en 1973--, hasta el presente, se ha logrado avanzar en la elaboración de metodologías para medir la efectividad de la RSE en la creación de valor agregado en la empresa.
Una de ellas es el balance social, el cual es un instrumento que considera los aspectos contables y no contables de la inversión empresarial en responsabilidad social, ello en virtud de que la eficiencia de la empresa en el manejo de sus finanzas no sólo determina la rentabilidad económica del negocio y la calidad del servicio o producto que entrega, sino también el nivel y la calidad del cumplimiento de su responsabilidad como actor social.
En Venezuela, Venancham y la Fundación Escuela de Gerencia Social promueven el empleo del balance social para planificar la RSE por parte de las empresas, cualquiera sea su tamaño. Los indicadores económicos que lo integran permiten conocer el valor absoluto de la inversión social dirigida al trabajador, a su familia y a la comunidad, e igualmente:
El valor relativo de la inversión social a partir de la comparación con la utilidad neta del ejercicio y el capital social de la empresa.
El nivel de eficiencia del gasto a través de indicadores de:
Costo por servicio y/o bien social entregado.
Costo por persona atendida.
La relación costo-beneficio de los programas de capacitación, adiestramiento y/o formación.
La relación costo-beneficio de los programas preventivos de la empresa.
Estos indicadores se reflejan en el balance social (según el diseño que del mismo han realizado la Fundación Escuela de Gerencia Social y Venancham, con base en experiencias) en los siguientes ítems de informe:
Porcentaje de la inversión social total con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión social total con relación al capital social de la empresa.
Porcentaje de la inversión total en programas sociales internos anual con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión total en programas sociales internos anual con relación al capital social de la empresa.
Porcentaje de la inversión social externa total con relación a la utilidad neta del ejercicio.
Porcentaje de la inversión social externa total con relación al capital social de la empresa.
Costo unitario de la inversión social interna.
Costo unitario de la inversión social dirigida a la comunidad.
Los indicadores que tienen como base de cálculo la utilidad neta de la empresa, también pueden ser calculados con base en la utilidad en operaciones, las ventas o las nóminas. Esto aplica especialmente en aquellos casos de empresas que no hayan tenido utilidad neta durante su ejercicio económico.
Eso en cuanto al costo y en cuanto al desempeño, las variables a ser consideradas poseen dos dimensiones en relación con la empresa: interna y externa. En la dimensión interna se analiza información relevante sobre las siguientes variables:
Caracterización sociodemográfica de los trabajadores.
Relaciones laborales en la empresa.
Desarrollo del personal.
Programas sociales dirigidos a los trabajadores, sus familiares y jubilados.
Programas de salud ocupacional.
Participación e integración del personal.
Y en lo que respecta a la dimensión externa, se consideran las siguientes variables:
Calidad y servicios.
Relaciones interinstitucionales.
Inversión social dirigida a la comunidad.
Medio ambiente.
No siempre una empresa desarrolla todas estas áreas, más bien la tendencia es a la especialización, en el caso de las PYME, y de la constitución de redes de áreas de atención diversas, en las grandes corporaciones, en virtud de que su impacto social es mayor y más diversificado.
La RSE fomenta el capital social.
El concepto de capital social ocupa un lugar central en las agendas de los organismos multilaterales de desarrollo (OCDE, BID, CAF, entre otros) por mucho más que un error de cálculo. Francis Fucuyama es de la idea de que una de las causas del "fracaso" del Consenso de Washington (las reformas "neoliberales" en pro de la liberalización de la economía) no fue porque se hubiera aplicado de modo incompleto, sino porque no se tomó en cuenta el capital social.
Si bien no hay un concepto único de capital social, Robert Putnam, uno de sus principales postuladores, lo define como el conjunto de normas, reglas y valores éticos y sociales que permiten la interrelación y colaboración entre individuos y grupos. Otra definición la propone el mismo Fucuyama: el capital social son normas o valores compartidos que promueven la cooperación social. Dentro de esta perspectiva, el capital social es una manera utilitaria de mirar la cultura, la cual tiende a considerarse como un fin en sí misma o como una forma de expresión creativa, pero también desempeña un papel funcional muy importante en toda sociedad, ya que es el medio por el cual grupos de individuos se comunican y cooperan en una gran variedad de actividades.
En los países que presentan altos niveles de desigualdad y pobreza, los costos de los bienes públicos a menudo se concentran, mientras que sus beneficios se dispersan. Con frecuencia, esta situación conduce a los países con elevados niveles de pobreza a invertir de manera insuficiente en bienes públicos e impulsa a los más privilegiados a sustituir los bienes públicos por privados. A medida que aumenta el capital social colectivo de un país, sus instituciones gozan de una mayor aceptación general y mejora la capacidad de negociación e intercambio. Por el contrario, en los países que tienen redes limitadas y desconectadas de capital social, las instituciones formales son reemplazadas por instituciones informales que dependen de relaciones personalizadas, cuyas posibilidades de intercambio son más reducidas. La dependencia de las instituciones informales a menudo genera corrupción, dando espacio a una distribución desigual de los beneficios y al colapso del intercambio organizado.
De allí que el capital social sea uno de los pilares para la construcción de ciudadanía y de gobernabilidad democrática y que del tipo de relación que se establece con el capital social colectivo dependerá, o bien el fomento de diversos tipos de clientelismo, o el afianzamiento de la sinergia social
Si bien la responsabilidad social empresarial suele concebirse como voluntariado empresarial (o como fomento del voluntariado de los empleados), en la medida en que hay ética en sus definiciones y prácticas, se convierte en una alternativa para el desarrollo del capital social, en virtud de los ámbitos donde las inversiones en RSE tienen lugar, los cuales suelen ser:
Económico-funcional: producción de bienes y servicios que la comunidad necesita, creación de empleos, capacitación, seguridad e higiene en el trabajo.
Calidad de vida: relaciones con los trabajadores, clientes o proveedores, preservación del medioambiente o nivel general de vida.
Inversión social: resolución de problemas de la comunidad con recursos de la empresa en materia de educación, cultura, deporte, arte, etcétera.
RSE en educación, cultura, salud y medio ambiente.
Se sabe que las mayores inversiones en responsabilidad social empresarial en Venezuela están en educación, cultura, salud y medio ambiente. Por una parte, porque se trata de las áreas de mayor incidencia social de la acción empresarial (aun cuando la gestión del medio ambiente haya sido el área donde inicial y tradicionalmente hayan invertido en RSE las grandes empresas o las compañías petroleras, dado el impacto que su operación genera), por la otra, porque efectivamente, la inversión estatal o es insuficiente o tiene serias deficiencias en la administración.
Educación y salud son las áreas de inversión social más costosas para el Estado y en las cuales invierte una mayor proporción relativa de los recursos. Educación representa 17,58 en el presupuesto 2005 y 44 por ciento del gasto social. Salud, por su parte, causa 15 por ciento del gasto social y 7,78 por ciento del presupuesto fiscal. Pero la redistribución de estos recursos es poco menos que precaria: $ 230 anuales per cápita por educación y $ 124 anuales por salud
En la última década, la inversión pública en cultura, por su parte, es situada por el sociólogo Carlos Guzmán C. en un monto de 496.877 billones de bolívares, lo que equivale a 0,40 por ciento del Presupuesto Nacional, considerado también históricamente. Ha habido crecimiento financiero, pero no significa "que el Estado venezolano haya superado la irracionalidad en la distribución de los recursos, la deficiencia estructural y operativa en su administración, la dispersión de los recursos presupuestarios asignados a la acción cultural pública, el esquema de desorganización en la administración centralizada, la duplicidad de esfuerzos y difusión de responsabilidades, la falta de coordinación inter e intrasectorial, así como regional de los organismos culturales, o su crecimiento un tanto anárquico. Los estudios, diagnósticos, censos y encuestas que se han realizado desde 1972 han señalado como conclusión tajante una disipación financiera acentuada y por agregado, poca correspondencia entre la inversión del gasto cultural y los resultados obtenidos hasta el presente." Para 2005, el presupuesto oficial en esta área monta los 370 millardos de bolívares, que representa 0,91 por ciento del Presupuesto Nacional y un estimado per cápita de $ 8,20 anuales.
La gestión ambiental estatal, por su parte, dispone de 798 millardos para 2005, que representa 1,20 por ciento del total del Presupuesto Nacional y supone una disponibilidad per cápita de $ 15 anuales.
Ahora bien, el Producto Interno Bruto para 2005, se estima que estará cercano a los 224 billones de bolívares (104 millardos de US$). El ingreso per cápita, a su vez, en US$ 4.341, y las estimaciones de crecimiento de la economía se ubican cercanas a 5 por ciento del PIB.
Y las preguntas son inevitables: ¿en cuánto tiene que crecer la inversión en salud, educación, cultura y gestión ambiental para que los indicadores de desarrollo humano muestren una mejoría que los haga corresponderse con el volumen propio de la economía?.
¿Cuánto tiempo llevará eso? ¿Cuánto de ese monto le podría corresponder al sector privado a través de iniciativas de RSE?
En las entregas sucesivas de esta serie analizaremos las inversiones de las empresas venezolanas en estas cuatro áreas de incidencia para el desarrollo sustentable: educación, cultura, salud y gestión ambiental, empleando en lo posible los criterios de valoración del balance social, así como la contribución de la empresa a generar capital social.
EL UNIVERSAL
Tamales Daunis, hechos por gente excepcional
Desde hace 14 años se dedican a capacitar en el trabajo para la vida a personas adultas con síndrome de Down y con discapacidad intelectual; participan en la V Semana PYMES
Oscar Cedillo
Tamales excepcionales, hechos por gente excepcional, así es Daunis, un empresa de tamales que desde hace 14 años se dedica a capacitar en el trabajo para la vida a personas adultas con síndrome de Down y con discapacidad intelectual.
En la V Semana Nacional de PYME en el pabellón B de Empresas Sociales y Comercio Justo, se encuentra Somos Gente Excepcional A.C., una asociación civil que logra a partir de la venta de tamales la autosustentabilidad para brindar oportunidades a nuevos jóvenes con síndrome de Down y puedan capacitarse en el trabajo y tener una vida productiva y autosuficiente.
Su presencia llamó la atención del secretario de Economía, Sergio García de Alba, quien en su recorrido por los stands se detuvo para probar estos tamales excepcionales y platicar con los jóvenes emprendedores, quienes externaron sus inquietudes para crecer y consolidar su empresa, y de ser posible, exportar a Estados Unidos.
Lennin Bernal, promotor de Dauni, en entrevista con EL UNIVERSAL online, explicó que su capacitación la llevan a cabo a través de una fábrica de tamales en la cual tienen en este momento 17 personas con síndrome de Dawn, y producen un promedio mensual de cinco mil tamales.
Bernal explicó que a las personas que se capacitan tienen entre 20 y 30 años de edad. El modelo está basado en un proyecto conocido en la pedagogía como Proyecto Roma, que busca dar una educación basada en valores.
Daunis fue creada por la señora María Magdalena Govela como un proyecto productivo para capacitar a chicos con síndrome de dawn.
Por último, Lennin Bernal señaló que buscan ser una asociación civil que logre a partir de la venta de los tamales el 80 por ciento de sustentabilidad y el otro 20 por ciento de la sociedad.
Tamales Daunis, hechos por gente excepcional
Desde hace 14 años se dedican a capacitar en el trabajo para la vida a personas adultas con síndrome de Down y con discapacidad intelectual; participan en la V Semana PYMES
Oscar Cedillo
Tamales excepcionales, hechos por gente excepcional, así es Daunis, un empresa de tamales que desde hace 14 años se dedica a capacitar en el trabajo para la vida a personas adultas con síndrome de Down y con discapacidad intelectual.
En la V Semana Nacional de PYME en el pabellón B de Empresas Sociales y Comercio Justo, se encuentra Somos Gente Excepcional A.C., una asociación civil que logra a partir de la venta de tamales la autosustentabilidad para brindar oportunidades a nuevos jóvenes con síndrome de Down y puedan capacitarse en el trabajo y tener una vida productiva y autosuficiente.
Su presencia llamó la atención del secretario de Economía, Sergio García de Alba, quien en su recorrido por los stands se detuvo para probar estos tamales excepcionales y platicar con los jóvenes emprendedores, quienes externaron sus inquietudes para crecer y consolidar su empresa, y de ser posible, exportar a Estados Unidos.
Lennin Bernal, promotor de Dauni, en entrevista con EL UNIVERSAL online, explicó que su capacitación la llevan a cabo a través de una fábrica de tamales en la cual tienen en este momento 17 personas con síndrome de Dawn, y producen un promedio mensual de cinco mil tamales.
Bernal explicó que a las personas que se capacitan tienen entre 20 y 30 años de edad. El modelo está basado en un proyecto conocido en la pedagogía como Proyecto Roma, que busca dar una educación basada en valores.
Daunis fue creada por la señora María Magdalena Govela como un proyecto productivo para capacitar a chicos con síndrome de dawn.
Por último, Lennin Bernal señaló que buscan ser una asociación civil que logre a partir de la venta de los tamales el 80 por ciento de sustentabilidad y el otro 20 por ciento de la sociedad.
EL UNIVERSAL
Una ley para campañas
Eduardo Cruz Vázquez
A pesar del regocijo con que algunos le mantienen en el umbral de lo sagrado, la discusión sobre la transformación de las instituciones culturales y, con ello, de las políticas culturales, debe evitar al fin, la intolerancia.
Las posiciones generadas por la iniciativa de Ley de Fomento y Difusión de la Cultura, si bien muchas son comprensivas, otras no convocan al diálogo que debería suponer el deseo de una medida de esa magnitud.
Hay errores, y muchos, en esta intentona prometida desde los tiempos de la campaña foxista, y que no es otra cosa que una mala herencia de las administraciones salinista y zedillista.
Sin embargo, hay aciertos inacabados en la propuesta. Estos se antojan como banderas de cualquiera de los candidatos a la Presidencia, como en su momento, para los que integren la nueva administración y la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, entre otras instancias que inciden en el campo cultural.
De esta manera, en su derecho el Conaculta induce al Ejecutivo a ejercer sus facultades ante el Congreso de la Unión. No debe haber sobresaltos, pues se supone que ahí reside la soberanía de la nación. Además, suficientes foros y consultas ha habido en por lo menos ¡17 años! de era conacultiana.
Ahí radica una de las inconsistencias: mire con lo que sale después de tanto tiempo. Diremos, con afán de alimentar la discusión, que la ley es atenuante del decreto salinista, y que pone en letras lo que mucho se hace desde ese entonces. Esto evoca con justicia, de ser aprobada la reglamentación, un acto heroico del gobierno del "cambio".
Más allá de las imprecisiones del recorrido histórico (amarrado a la institucionalidad más que a las políticas públicas), están los instrumentos que se quieren legalizar. Entre los positivos, la eterna demanda de coordinación de toda la administración pública federal dedicada a cultura. Aquí lo malo es que no se establecen los criterios que puedan hacerla efectiva de una vez y por todas.
Otro, la Reunión Nacional de Cultura, como espacio para la coordinación y planeación en el país. Esta práctica recurrente desde que tengo memoria, no podrá arrojar resultados sin desconcentración de facultades y recursos, cosa que la ley no refiere.
El Sistema de Información Cultural Nacional, herencia noble también del pasado, ha recibido sin duda un gran impulso en esta gestión. Darle estatus, no se puede reprochar.
Sin embargo, suena improcedente que deba "dar transparencia a los procedimientos, asignación y evaluación de los apoyos, estímulos y facilidades administrativas que se otorguen para el fomento y difusión de la cultura, sin perjuicio de lo establecido en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental".
Es decir, o es un área de estudios culturales o una suerte de contraloría, de bloque intermedio que, por lo demás, no se sabe si cuenta con el aval del instituto de referencia.
Grave es la propuesta de que cada dependencia favorezca los denominados mecanismos de participación social (ciudadanización). No se trata de negar la "horizontalidad", de evitar la "discrecionalidad" en el diseño de proyectos, sino cómo garantizar que sea efectiva dicha colaboración "honoraria". Esto se constituye en una herramienta que puede generar numerosos conflictos, precisamente por la discrecionalidad.
Por otra parte, es poco afortunada la definición de industrias culturales, la cual seguramente hace palidecer a George Yúdice o Germán Rey. Lo nuestro son en su mayoría empresas muy lejanas a los manejos de la propiedad intelectual o la producción masiva. Además, no se define cómo operarán los estímulos económicos, en qué orden, por qué. Esto suena a la retórica por un reino en extinción.
Respecto de la transformación del Fonca en fideicomiso, queda prácticamente inutilizada por la falta de un verdadero sistema legal de participación del sector privado en la cultura, eso que demanda Carlos Slim y los 299 firmantes del Acuerdo de Adhesión de Chapultepec. Hay quienes le llaman a la solución Ley de Mecenazgo e incluso se piensa en el caso de Brasil.
Sin un redimensionamiento de la legalidad tributaria y de la Responsabilidad Social Empresarial, no sólo el Fideicomiso del Fonca no rendirá los frutos anhelados, tampoco los "Fondos Institucionales para el Fomento y Difusión de la Cultura", que por todo el país se propone poner en marcha y que lo hacen a uno pensar en su contradicción con los ya existentes.
Para finalizar este breve recorrido que invitamos a enriquecer, está la desafortunada ponderación sobre el papel de los medios de comunicación públicos. Dos artículos signan su futuro: seguir igual.
Se advierten otras ausencias, salvo se exagere en los detalles: consignar el cómo se designa al titular del Conaculta y sus facultades; la enumeración de las dependencias que le integran, en todos los órdenes; la solvencia jurídica del Programa de Cultura frente al Plan Nacional de Desarrollo.
Hay, pues, la necesidad de más diálogo. Aprobar la ley, puede llegar a entorpecer el futuro del redimensionamiento del sector. Derrumbar el umbral de lo sagrado implica decisiones políticas, legales, sindicales y económicas: cirugía mayor, no curitas. Somos mayoría los que así pensamos.
Nos falta un liderazgo para echarlas a andar.
Una ley para campañas
Eduardo Cruz Vázquez
A pesar del regocijo con que algunos le mantienen en el umbral de lo sagrado, la discusión sobre la transformación de las instituciones culturales y, con ello, de las políticas culturales, debe evitar al fin, la intolerancia.
Las posiciones generadas por la iniciativa de Ley de Fomento y Difusión de la Cultura, si bien muchas son comprensivas, otras no convocan al diálogo que debería suponer el deseo de una medida de esa magnitud.
Hay errores, y muchos, en esta intentona prometida desde los tiempos de la campaña foxista, y que no es otra cosa que una mala herencia de las administraciones salinista y zedillista.
Sin embargo, hay aciertos inacabados en la propuesta. Estos se antojan como banderas de cualquiera de los candidatos a la Presidencia, como en su momento, para los que integren la nueva administración y la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, entre otras instancias que inciden en el campo cultural.
De esta manera, en su derecho el Conaculta induce al Ejecutivo a ejercer sus facultades ante el Congreso de la Unión. No debe haber sobresaltos, pues se supone que ahí reside la soberanía de la nación. Además, suficientes foros y consultas ha habido en por lo menos ¡17 años! de era conacultiana.
Ahí radica una de las inconsistencias: mire con lo que sale después de tanto tiempo. Diremos, con afán de alimentar la discusión, que la ley es atenuante del decreto salinista, y que pone en letras lo que mucho se hace desde ese entonces. Esto evoca con justicia, de ser aprobada la reglamentación, un acto heroico del gobierno del "cambio".
Más allá de las imprecisiones del recorrido histórico (amarrado a la institucionalidad más que a las políticas públicas), están los instrumentos que se quieren legalizar. Entre los positivos, la eterna demanda de coordinación de toda la administración pública federal dedicada a cultura. Aquí lo malo es que no se establecen los criterios que puedan hacerla efectiva de una vez y por todas.
Otro, la Reunión Nacional de Cultura, como espacio para la coordinación y planeación en el país. Esta práctica recurrente desde que tengo memoria, no podrá arrojar resultados sin desconcentración de facultades y recursos, cosa que la ley no refiere.
El Sistema de Información Cultural Nacional, herencia noble también del pasado, ha recibido sin duda un gran impulso en esta gestión. Darle estatus, no se puede reprochar.
Sin embargo, suena improcedente que deba "dar transparencia a los procedimientos, asignación y evaluación de los apoyos, estímulos y facilidades administrativas que se otorguen para el fomento y difusión de la cultura, sin perjuicio de lo establecido en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental".
Es decir, o es un área de estudios culturales o una suerte de contraloría, de bloque intermedio que, por lo demás, no se sabe si cuenta con el aval del instituto de referencia.
Grave es la propuesta de que cada dependencia favorezca los denominados mecanismos de participación social (ciudadanización). No se trata de negar la "horizontalidad", de evitar la "discrecionalidad" en el diseño de proyectos, sino cómo garantizar que sea efectiva dicha colaboración "honoraria". Esto se constituye en una herramienta que puede generar numerosos conflictos, precisamente por la discrecionalidad.
Por otra parte, es poco afortunada la definición de industrias culturales, la cual seguramente hace palidecer a George Yúdice o Germán Rey. Lo nuestro son en su mayoría empresas muy lejanas a los manejos de la propiedad intelectual o la producción masiva. Además, no se define cómo operarán los estímulos económicos, en qué orden, por qué. Esto suena a la retórica por un reino en extinción.
Respecto de la transformación del Fonca en fideicomiso, queda prácticamente inutilizada por la falta de un verdadero sistema legal de participación del sector privado en la cultura, eso que demanda Carlos Slim y los 299 firmantes del Acuerdo de Adhesión de Chapultepec. Hay quienes le llaman a la solución Ley de Mecenazgo e incluso se piensa en el caso de Brasil.
Sin un redimensionamiento de la legalidad tributaria y de la Responsabilidad Social Empresarial, no sólo el Fideicomiso del Fonca no rendirá los frutos anhelados, tampoco los "Fondos Institucionales para el Fomento y Difusión de la Cultura", que por todo el país se propone poner en marcha y que lo hacen a uno pensar en su contradicción con los ya existentes.
Para finalizar este breve recorrido que invitamos a enriquecer, está la desafortunada ponderación sobre el papel de los medios de comunicación públicos. Dos artículos signan su futuro: seguir igual.
Se advierten otras ausencias, salvo se exagere en los detalles: consignar el cómo se designa al titular del Conaculta y sus facultades; la enumeración de las dependencias que le integran, en todos los órdenes; la solvencia jurídica del Programa de Cultura frente al Plan Nacional de Desarrollo.
Hay, pues, la necesidad de más diálogo. Aprobar la ley, puede llegar a entorpecer el futuro del redimensionamiento del sector. Derrumbar el umbral de lo sagrado implica decisiones políticas, legales, sindicales y económicas: cirugía mayor, no curitas. Somos mayoría los que así pensamos.
Nos falta un liderazgo para echarlas a andar.
EL UNIVERSAL
Slim llama a empresarios a combatir la pobreza
Se deben atacar los problemas sociales y de rezago, señala
Justo May/Corresponsal
CANCÚN, QR.- Combatir la pobreza no solamente es una gran necesidad ética, moral y de justicia social, sino que es una necesidad económica, expresó ayer Carlos Slim, presidente de Grupo Carso.
"Es fundamental que las personas que están marginadas de la economía moderna se incorporen a ella, fortalezcan nuestros mercados, fortalezcan la economía doméstica y permitan retroalimentar el desarrollo", dijo Slim.
En el Seminario México-Brasil de hombres de negocios que concluyó anoche en Cancún, subrayó que "la responsabilidad social, más allá de simplemente crear y administrar riqueza, los empresarios debemos utilizar más nuestra creatividad, nuestra experiencia y los recursos para atacar a fondo problemas sociales y de rezagos".
"No cabe duda que la riqueza hay que manejarla con eficacia para crear más riqueza y redistribuir el ingreso; el ingreso cuando mejor se redistribuye es con educación, formación de capital humano y con empleo", enfatizó.
Asimismo, dijo que en todos los países es fundamental combinar la inversión pública con la inversión privada y social.
En ese sentido, el presidente Vicente Fox se comprometió a apoyar el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, o Pacto de Chapultepec, que impulsan empresarios y la sociedad civil.
Entrevistado tras sostener una reunión con el primer mandatario, José Luis Barraza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), explicó que tras el apoyo del Ejecutivo, la comisión de información y seguimiento del Acuerdo Nacional buscará el aval del Congreso.
Dijo que Fox ratificó su convicción de que el Acuerdo Nacional será exitoso y que apoyará en lo que esté dentro de sus atribuciones y detalló que ya iniciaron la labor de cabildeo con el Congreso y se espera que en las próximas semanas se cuente con el apoyo de los legisladores de los distintos partidos políticos.
(Con información de Fernando Pedrero)
Slim llama a empresarios a combatir la pobreza
Se deben atacar los problemas sociales y de rezago, señala
Justo May/Corresponsal
CANCÚN, QR.- Combatir la pobreza no solamente es una gran necesidad ética, moral y de justicia social, sino que es una necesidad económica, expresó ayer Carlos Slim, presidente de Grupo Carso.
"Es fundamental que las personas que están marginadas de la economía moderna se incorporen a ella, fortalezcan nuestros mercados, fortalezcan la economía doméstica y permitan retroalimentar el desarrollo", dijo Slim.
En el Seminario México-Brasil de hombres de negocios que concluyó anoche en Cancún, subrayó que "la responsabilidad social, más allá de simplemente crear y administrar riqueza, los empresarios debemos utilizar más nuestra creatividad, nuestra experiencia y los recursos para atacar a fondo problemas sociales y de rezagos".
"No cabe duda que la riqueza hay que manejarla con eficacia para crear más riqueza y redistribuir el ingreso; el ingreso cuando mejor se redistribuye es con educación, formación de capital humano y con empleo", enfatizó.
Asimismo, dijo que en todos los países es fundamental combinar la inversión pública con la inversión privada y social.
En ese sentido, el presidente Vicente Fox se comprometió a apoyar el Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo, o Pacto de Chapultepec, que impulsan empresarios y la sociedad civil.
Entrevistado tras sostener una reunión con el primer mandatario, José Luis Barraza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), explicó que tras el apoyo del Ejecutivo, la comisión de información y seguimiento del Acuerdo Nacional buscará el aval del Congreso.
Dijo que Fox ratificó su convicción de que el Acuerdo Nacional será exitoso y que apoyará en lo que esté dentro de sus atribuciones y detalló que ya iniciaron la labor de cabildeo con el Congreso y se espera que en las próximas semanas se cuente con el apoyo de los legisladores de los distintos partidos políticos.
(Con información de Fernando Pedrero)
viernes, octubre 07, 2005
THE WALL STREET JOURNAL
El mercado recibe con los brazos abiertos las nuevas acciones de Parmalat
October 7, 2005 4:05 a.m.
Por David Reilly y Alessandra Galloni
The Wall Street Journal
Luego de un paréntesis de casi dos años, las renovadas acciones de Parmalat SpA —protagonista de uno de los fraudes corporativos más grandes de Europa— retornaron jueves a la bolsa de Milán.
Las nuevas acciones del gigante italiano de los lácteos triplicaron su precio de emisión de 1 euro cada una durante el primer día de operaciones, debido principalmente a especulaciones sobre una adquisición. Esto le dio a Parmalat una capitalización de mercado de cerca de 5.000 millones de euros, un valor superior al que registró la compañía en los años previos a su colapso en 2003.
El regreso de las acciones de Parmalat marca la finalización de un esfuerzo de reestructuración de 21 meses por parte del administrador designado por el gobierno, Enrico Bondi. Durante este tiempo, Bondi tuvo que mantener a la compañía operando mientras intentaba poner en orden el desastre financiero que resultó de una década de fraudes supuestamente perpetrados por la antigua gerencia de la empresa. Ese desfalco causó un agujero de 14.000 millones de euros en los balances de la empresa y la pérdida de miles de millones de dólares a inversionistas alrededor del mundo.
Bondi vendió negocios secundarios como panaderías, reenfocando a la empresa en los lácteos y jugos y estableciendo salvaguardas contra posibles abusos futuros.
Bajo el plan de Bondi, los acreedores de Parmalat intercambiaron 20.000 millones de euros en deuda por acciones inicialmente valoradas en 2.100 millones de euros. Estas nuevas acciones reemplazaron a las viejas de Parmalat, que fueron canceladas a principios de esta semana y ya carecen de valor.
Pero a pesar de su rehabilitación, Parmalat aún está lejos de ser normal. De acuerdo a los pronósticos de ganancias de Parmalat, las operaciones de la compañía valen cerca de 2.500 millones de euros. Los otros 2.500 millones de euros que están siendo atribuidos a la compañía por el actual valor de sus acciones se deben a la especulación de una adquisición y la expectativa de que se materialicen varios pagos de demandas entabladas por Bondi en EE.UU. e Italia contra los auditores y financiadores de Parmalat.
Los inversionistas por el momento han vinculado las esperanzas de una adquisición a la rival italiana Granarolo SpA, que a principios de esta semana dijo estar considerando lanzar una oferta. Según fuentes familiarizadas con la compañía, una propuesta podría efectuarse en cuestión de semanas.
Mientras tanto, Corrado Passera, presidente ejecutivo del banco italiano Banca Intesa, dijo jueves que su banco está aconsejando a Granarolo, y que consideraría una fusión con Parmalat con el fin de crear a un gigante europeo de lácteos. Una oferta de Granarolo podría suscitar preocupaciones antimonopolio, ya que la empresa combinada controlaría mas de la mitad del mercado italiano de la leche. Sin embargo, Granarolo podría argumentar con los reguladores que debería quedar exenta de restricciones antimonopolio debido a que la leche es un bien básico de interés nacional, según fuentes familiarizadas con la empresa.
Durante su visita jueves a la bolsa de Milán, Bondi dijo que Parmalat está lo suficientemente sana como para funcionar por sí sola, y que podría incluso hacer una adquisición. Una vocera de Parmalat luego dijo que la compañía no está activamente considerando ninguna adquisición.
El mercado recibe con los brazos abiertos las nuevas acciones de Parmalat
October 7, 2005 4:05 a.m.
Por David Reilly y Alessandra Galloni
The Wall Street Journal
Luego de un paréntesis de casi dos años, las renovadas acciones de Parmalat SpA —protagonista de uno de los fraudes corporativos más grandes de Europa— retornaron jueves a la bolsa de Milán.
Las nuevas acciones del gigante italiano de los lácteos triplicaron su precio de emisión de 1 euro cada una durante el primer día de operaciones, debido principalmente a especulaciones sobre una adquisición. Esto le dio a Parmalat una capitalización de mercado de cerca de 5.000 millones de euros, un valor superior al que registró la compañía en los años previos a su colapso en 2003.
El regreso de las acciones de Parmalat marca la finalización de un esfuerzo de reestructuración de 21 meses por parte del administrador designado por el gobierno, Enrico Bondi. Durante este tiempo, Bondi tuvo que mantener a la compañía operando mientras intentaba poner en orden el desastre financiero que resultó de una década de fraudes supuestamente perpetrados por la antigua gerencia de la empresa. Ese desfalco causó un agujero de 14.000 millones de euros en los balances de la empresa y la pérdida de miles de millones de dólares a inversionistas alrededor del mundo.
Bondi vendió negocios secundarios como panaderías, reenfocando a la empresa en los lácteos y jugos y estableciendo salvaguardas contra posibles abusos futuros.
Bajo el plan de Bondi, los acreedores de Parmalat intercambiaron 20.000 millones de euros en deuda por acciones inicialmente valoradas en 2.100 millones de euros. Estas nuevas acciones reemplazaron a las viejas de Parmalat, que fueron canceladas a principios de esta semana y ya carecen de valor.
Pero a pesar de su rehabilitación, Parmalat aún está lejos de ser normal. De acuerdo a los pronósticos de ganancias de Parmalat, las operaciones de la compañía valen cerca de 2.500 millones de euros. Los otros 2.500 millones de euros que están siendo atribuidos a la compañía por el actual valor de sus acciones se deben a la especulación de una adquisición y la expectativa de que se materialicen varios pagos de demandas entabladas por Bondi en EE.UU. e Italia contra los auditores y financiadores de Parmalat.
Los inversionistas por el momento han vinculado las esperanzas de una adquisición a la rival italiana Granarolo SpA, que a principios de esta semana dijo estar considerando lanzar una oferta. Según fuentes familiarizadas con la compañía, una propuesta podría efectuarse en cuestión de semanas.
Mientras tanto, Corrado Passera, presidente ejecutivo del banco italiano Banca Intesa, dijo jueves que su banco está aconsejando a Granarolo, y que consideraría una fusión con Parmalat con el fin de crear a un gigante europeo de lácteos. Una oferta de Granarolo podría suscitar preocupaciones antimonopolio, ya que la empresa combinada controlaría mas de la mitad del mercado italiano de la leche. Sin embargo, Granarolo podría argumentar con los reguladores que debería quedar exenta de restricciones antimonopolio debido a que la leche es un bien básico de interés nacional, según fuentes familiarizadas con la empresa.
Durante su visita jueves a la bolsa de Milán, Bondi dijo que Parmalat está lo suficientemente sana como para funcionar por sí sola, y que podría incluso hacer una adquisición. Una vocera de Parmalat luego dijo que la compañía no está activamente considerando ninguna adquisición.
EL COLOMBIANO.COM
Desde 2006, guía sobre responsabilidad social
Las empresas contarán con la ISO 26000 se reveló en el Simposio de Ascort.
Medellín.-- A partir de 2006, los empresarios contarán con la Guía Técnica Colombiana en Responsabilidad Social, un proyecto que desde hace dos años impulsa en el país el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Normalización (Icontec).
La iniciativa es elaborada en forma simultánea en Bogotá, Cali y Medellín a través de más de 140 entidades como la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), Organizaciones no Gubernamentales (ONG), empresas de servicios, las universidades y otros gremios. Todos conforman el comité de normalización más grande que tiene el Icontec.
Al intervenir en el Noveno Simposio de la Asociación Colombiana de Relaciones del Trabajo (Ascort), la directora Regional del Icontec, Adriana María Alonso Rozo, reveló que 176 países miembros de la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en inglés) entregarán al mundo en 2008 la Guía ISO 26000 en Responsabilidad Social. La institución tiene su sede en Ginebra (Suiza) y es la más grande en el mundo en normalización."Es una guía para todo tipo de organizaciones. No va a ser certificable y nos ayudará a implementar un sistema de gestión en responsabilidad social", sostuvo la funcionaria, tras advertir que la aplicación es de carácter voluntario.
Esta guía empresarial ya la tienen Brasil y México y tiende a cubrir las necesidades sociales de los clientes, los trabajadores y los accionistas y a fijar objetivos.La estructura y el número de la guía internacional fueron acordados en la semana pasada durante la reunión de la ISO realizada en Tailandia, en la cual participaron más de 340 expertos mundiales. Sobre el tema, la institución efectuó un encuentro en 2004 en Brasil y el próximo se desarrollará en Lisboa (Portugal)."Hago un llamado a los trabajadores y a los consumidores para que se involucren en el proceso porque no tenemos representantes en el Comité", manifestó Adriana María Alonso.
Al disertar sobre la responsabilidad social como estrategia de negocio, el gerente de Interquim, Carlos Alberto Villa Salazar, indicó que la empresa participa en la redacción de la guía."La idea es aportarle a la guía mundial de responsabilidad social. Colombia tiene el compromiso de sacarla en 2006 y será muy importante porque las empresas requieren un marco de actuación para hacer seguimiento al verdadero ejercicio de la responsabilidad social", sostuvo el ejecutivo, quien propuso acompañar los proyectos sociales y adecuarse a las necesidades de la sociedad.
Desde 2006, guía sobre responsabilidad social
Las empresas contarán con la ISO 26000 se reveló en el Simposio de Ascort.
Medellín.-- A partir de 2006, los empresarios contarán con la Guía Técnica Colombiana en Responsabilidad Social, un proyecto que desde hace dos años impulsa en el país el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Normalización (Icontec).
La iniciativa es elaborada en forma simultánea en Bogotá, Cali y Medellín a través de más de 140 entidades como la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), Organizaciones no Gubernamentales (ONG), empresas de servicios, las universidades y otros gremios. Todos conforman el comité de normalización más grande que tiene el Icontec.
Al intervenir en el Noveno Simposio de la Asociación Colombiana de Relaciones del Trabajo (Ascort), la directora Regional del Icontec, Adriana María Alonso Rozo, reveló que 176 países miembros de la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en inglés) entregarán al mundo en 2008 la Guía ISO 26000 en Responsabilidad Social. La institución tiene su sede en Ginebra (Suiza) y es la más grande en el mundo en normalización."Es una guía para todo tipo de organizaciones. No va a ser certificable y nos ayudará a implementar un sistema de gestión en responsabilidad social", sostuvo la funcionaria, tras advertir que la aplicación es de carácter voluntario.
Esta guía empresarial ya la tienen Brasil y México y tiende a cubrir las necesidades sociales de los clientes, los trabajadores y los accionistas y a fijar objetivos.La estructura y el número de la guía internacional fueron acordados en la semana pasada durante la reunión de la ISO realizada en Tailandia, en la cual participaron más de 340 expertos mundiales. Sobre el tema, la institución efectuó un encuentro en 2004 en Brasil y el próximo se desarrollará en Lisboa (Portugal)."Hago un llamado a los trabajadores y a los consumidores para que se involucren en el proceso porque no tenemos representantes en el Comité", manifestó Adriana María Alonso.
Al disertar sobre la responsabilidad social como estrategia de negocio, el gerente de Interquim, Carlos Alberto Villa Salazar, indicó que la empresa participa en la redacción de la guía."La idea es aportarle a la guía mundial de responsabilidad social. Colombia tiene el compromiso de sacarla en 2006 y será muy importante porque las empresas requieren un marco de actuación para hacer seguimiento al verdadero ejercicio de la responsabilidad social", sostuvo el ejecutivo, quien propuso acompañar los proyectos sociales y adecuarse a las necesidades de la sociedad.
jueves, octubre 06, 2005
EL MERCURIO ON LINE
Destacan en Chile a las diez empresas más responsables socialmente
Jueves, 06 de Octubre de 2005 Orbe
Los participantes tuvieron un plazo de tres semanas para responder dos tipos de encuestas, una para los trabajadores de la empresa y otra para la administración.
SANTIAGO.- Un ránking realizado por la Fundación Prohumana identificó a las diez empresas más responsables socialmente en Chile evaluando a través de un análisis integral de los aspectos económico, ambiental y social en las empresas; a partir de la orientación, conocimiento, práctica y valoración que los propios empleados tenían del desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial de las organizaciones donde trabajan.
Es así como las diez empresas más responsables resultaron ser Banco Santander Banefe, Banco Santander Santiago, CCU, Chiletabacos, Gerdau Aza, Forestal Bío Bío, Asociación Chilena de Seguridad, Mc Donaldïs, Masisa y Nestlé.El proceso de convocatoria e inscripción se realizó entre junio y agosto en forma pública a través de avisos en la Revista Capital y de una carta enviada a más de 300 empresas, las que tuvieron un plazo de tres semanas para responder dos tipos de encuestas, una para los trabajadores de la empresa y otra para la administración.
De esta manera, se podría observar la coherencia que existía entre la autoevaluación de la administración y la de los trabajadores respecto de las prácticas y políticas de RSE de su empresa.La encuesta de los trabajadores contenía 67 preguntas sobre desempeño ambiental, económico y social; y fue respondida por un total de 4.343 empleados. La encuesta de la administración, contenía 103 preguntas divididas también en las dimensiones ambiental, económica y social.
Los instrumentos fueron analizados separadamente, lo que permitió establecer un puntaje para las políticas y programas de RSE de las empresas establecida por la administración y otro para la evaluación del público interno de la RSE.
Destacan en Chile a las diez empresas más responsables socialmente
Jueves, 06 de Octubre de 2005 Orbe
Los participantes tuvieron un plazo de tres semanas para responder dos tipos de encuestas, una para los trabajadores de la empresa y otra para la administración.
SANTIAGO.- Un ránking realizado por la Fundación Prohumana identificó a las diez empresas más responsables socialmente en Chile evaluando a través de un análisis integral de los aspectos económico, ambiental y social en las empresas; a partir de la orientación, conocimiento, práctica y valoración que los propios empleados tenían del desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial de las organizaciones donde trabajan.
Es así como las diez empresas más responsables resultaron ser Banco Santander Banefe, Banco Santander Santiago, CCU, Chiletabacos, Gerdau Aza, Forestal Bío Bío, Asociación Chilena de Seguridad, Mc Donaldïs, Masisa y Nestlé.El proceso de convocatoria e inscripción se realizó entre junio y agosto en forma pública a través de avisos en la Revista Capital y de una carta enviada a más de 300 empresas, las que tuvieron un plazo de tres semanas para responder dos tipos de encuestas, una para los trabajadores de la empresa y otra para la administración.
De esta manera, se podría observar la coherencia que existía entre la autoevaluación de la administración y la de los trabajadores respecto de las prácticas y políticas de RSE de su empresa.La encuesta de los trabajadores contenía 67 preguntas sobre desempeño ambiental, económico y social; y fue respondida por un total de 4.343 empleados. La encuesta de la administración, contenía 103 preguntas divididas también en las dimensiones ambiental, económica y social.
Los instrumentos fueron analizados separadamente, lo que permitió establecer un puntaje para las políticas y programas de RSE de las empresas establecida por la administración y otro para la evaluación del público interno de la RSE.
SEMANA.COM (TERRA)
MERCADEO SOCIAL
"La Responsabilidad Social Empresarial va más allá de la filantropía"
En una entrevista, el estadounidense James Austin, gurú del mercadeo social, explica qué ganan las empresas que se preocupan por devolverle una parte de sus ganancias a la sociedad.
Por Emilio García, Carlos Rueda y Maritza Saito
James Austin es profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard y cofundador y directivo de la "Iniciativa de Empresa Social" de la misma escuela. Además está nombrado en una terna para ser el futuro asesor económico de George W. Bush. Fue conferencista en el II Congreso Nacional de Mercadeo Social que se realizó el 29 y el 30 de septiembre en Cali. En una entrevista explica en qué consiste la responsabilidad social empresarial (RSE) y por qué todas las empresas deberían entrar en esa onda.
SEMANA.COM: Existen diversos puntos de vista respecto de lo que significa la RSE, ¿podría darnos la definición que, a su parecer, es la más indicada?
James Austin: En lugar de considerar a la RSE como un comportamiento específico, es quizá más útil concebirla como un proceso de generación de valor. Desde esta perspectiva, puedes imaginar un proceso de creación de valor económico y social, el cual apunta a llevar a la empresa a niveles crecientes de generación conjunta de valor jamás logrados.
SEMANA.COM: ¿Cómo se sabe si una empresa es socialmente responsable?
J.A.: Hay que medir si esa responsabilidad social produce valor social, es decir, un aporte significativo para resolver algún problema social. También hay que ver si esa empresa usa todas sus capacidades para este fin. Hay que tener en cuenta que tiene que ir más allá de la filantropía, si esa actividad es un componente importante de su agenda. Además la responsabilidad aporta en la fortaleza económica de las empresas y eso se nota.
SEMANA.COM: ¿Cómo es que las empresas empiezan a preocuparse por la responsabilidad social?
J.A.: Existen muchas rutas por las que las empresas toman el camino hacia la responsabilidad social. Algunas veces comienza como respuesta al pedido de asistencia o donación de parte de organizaciones de caridad. Tal acto caritativo es una manifestación fruto de un cierto nivel mínimo de responsabilidad, motivada por altruismo o algún nivel de autointerés pragmático. Sin embargo, lo más interesante es lo que motiva a las compañías a incrementar, de manera significativa, su atención en el nivel de acción social. Aquí, nuestra investigación sugiere que, en muchas ocasiones, es un evento importante el que impacta de forma significativa a la compañía. Este suceso induce a reconocer la importancia de los factores sociales para el éxito y la sostenibilidad de la empresa. Al principio, las acciones resultantes son frecuentemente enfocadas en la mitigación del riesgo. Sin embargo, existen otros ejemplos de empresas que conciben la generación de valor social como una parte integral de sus valores y estrategia de negocios. Estas empresas promueven la responsabilidad social como una oportunidad para capturar sinergias entre la generación de valor social y de negocios.
SEMANA.COM: ¿Cómo es percibida la Responsabilidad Social Empresarial por el sector empresarial de los diferentes países que usted conoce?
J.A.: En el nivel global, existe un interés creciente por la RSE de parte de los líderes empresariales. Todas las compañías líderes han invertido en actividades sociales y constituye una parte visible de sus organizaciones. La investigación realizada por la red Social Enterprise Knowledge Network (www.SEKN.org) ha documentado claramente esto en América Latina. El asunto ya no es si las empresas deberían o no emprender la RSE, sino qué tan bien lo hacen.
SEMANA.COM: ¿En qué radica la importancia de la responsabilidad social para una empresa? ¿En qué medida afecta su rentabilidad?
J.A.: Hay evidencia abundante y creciente de que las acciones sociales pueden generar una multitud de beneficios para las empresas, como, por ejemplo, convertir a la empresa en atractiva para los talentos, motivar a los empleados, desarrollarlos y retenerlos. Además, los consumidores le darán preferencia a una compañía con una mejor imagen y registro de RSE. En caso contrario, los consumidores castigarán a las empresas tildadas de estar involucradas en actividades socialmente perjudiciales. Existe un número creciente de inversionistas que buscan empresas con estrategias sociales y resultados positivos. Las inversiones sociales, incluidas las ambientales, pueden llevar a eficiencias y mejoras operacionales. Finalmente, ayudar hace más saludable a nuestra comunidad, lo cual contribuye a crear un ambiente de negocios más favorable.
SEMANA.COM: ¿Usted considera que los valores asociados a la responsabilidad social empresarial han sido interiorizados por los consumidores?
J.A.: Existen encuestas, globales y nacionales, que revelan las preferencias y actitudes positivas del consumidor hacia la RSE. Estas encuestas también indican que, de manera creciente, el público cree que las compañías tienen una significativa responsabilidad de mejorar sus comunidades, particularmente en lo referente a educación. También sostienen que las empresas son responsables del comportamiento social y ambiental de su cadena de oferta.
SEMANA.COM: Finalmente, qué le diría a un empresario que le pregunte: ¿por qué ser socialmente responsable?
J.A.: En un nivel pragmático, hay importantes beneficios potenciales para su empresa. En un nivel personal, su contribución potencial como un líder de la sociedad será percibida solo si el mejoramiento social está en su propia agenda de acciones. Y, como consecuencia, vivirá una vida más enriquecida.
MERCADEO SOCIAL
"La Responsabilidad Social Empresarial va más allá de la filantropía"
En una entrevista, el estadounidense James Austin, gurú del mercadeo social, explica qué ganan las empresas que se preocupan por devolverle una parte de sus ganancias a la sociedad.
Por Emilio García, Carlos Rueda y Maritza Saito
James Austin es profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard y cofundador y directivo de la "Iniciativa de Empresa Social" de la misma escuela. Además está nombrado en una terna para ser el futuro asesor económico de George W. Bush. Fue conferencista en el II Congreso Nacional de Mercadeo Social que se realizó el 29 y el 30 de septiembre en Cali. En una entrevista explica en qué consiste la responsabilidad social empresarial (RSE) y por qué todas las empresas deberían entrar en esa onda.
SEMANA.COM: Existen diversos puntos de vista respecto de lo que significa la RSE, ¿podría darnos la definición que, a su parecer, es la más indicada?
James Austin: En lugar de considerar a la RSE como un comportamiento específico, es quizá más útil concebirla como un proceso de generación de valor. Desde esta perspectiva, puedes imaginar un proceso de creación de valor económico y social, el cual apunta a llevar a la empresa a niveles crecientes de generación conjunta de valor jamás logrados.
SEMANA.COM: ¿Cómo se sabe si una empresa es socialmente responsable?
J.A.: Hay que medir si esa responsabilidad social produce valor social, es decir, un aporte significativo para resolver algún problema social. También hay que ver si esa empresa usa todas sus capacidades para este fin. Hay que tener en cuenta que tiene que ir más allá de la filantropía, si esa actividad es un componente importante de su agenda. Además la responsabilidad aporta en la fortaleza económica de las empresas y eso se nota.
SEMANA.COM: ¿Cómo es que las empresas empiezan a preocuparse por la responsabilidad social?
J.A.: Existen muchas rutas por las que las empresas toman el camino hacia la responsabilidad social. Algunas veces comienza como respuesta al pedido de asistencia o donación de parte de organizaciones de caridad. Tal acto caritativo es una manifestación fruto de un cierto nivel mínimo de responsabilidad, motivada por altruismo o algún nivel de autointerés pragmático. Sin embargo, lo más interesante es lo que motiva a las compañías a incrementar, de manera significativa, su atención en el nivel de acción social. Aquí, nuestra investigación sugiere que, en muchas ocasiones, es un evento importante el que impacta de forma significativa a la compañía. Este suceso induce a reconocer la importancia de los factores sociales para el éxito y la sostenibilidad de la empresa. Al principio, las acciones resultantes son frecuentemente enfocadas en la mitigación del riesgo. Sin embargo, existen otros ejemplos de empresas que conciben la generación de valor social como una parte integral de sus valores y estrategia de negocios. Estas empresas promueven la responsabilidad social como una oportunidad para capturar sinergias entre la generación de valor social y de negocios.
SEMANA.COM: ¿Cómo es percibida la Responsabilidad Social Empresarial por el sector empresarial de los diferentes países que usted conoce?
J.A.: En el nivel global, existe un interés creciente por la RSE de parte de los líderes empresariales. Todas las compañías líderes han invertido en actividades sociales y constituye una parte visible de sus organizaciones. La investigación realizada por la red Social Enterprise Knowledge Network (www.SEKN.org) ha documentado claramente esto en América Latina. El asunto ya no es si las empresas deberían o no emprender la RSE, sino qué tan bien lo hacen.
SEMANA.COM: ¿En qué radica la importancia de la responsabilidad social para una empresa? ¿En qué medida afecta su rentabilidad?
J.A.: Hay evidencia abundante y creciente de que las acciones sociales pueden generar una multitud de beneficios para las empresas, como, por ejemplo, convertir a la empresa en atractiva para los talentos, motivar a los empleados, desarrollarlos y retenerlos. Además, los consumidores le darán preferencia a una compañía con una mejor imagen y registro de RSE. En caso contrario, los consumidores castigarán a las empresas tildadas de estar involucradas en actividades socialmente perjudiciales. Existe un número creciente de inversionistas que buscan empresas con estrategias sociales y resultados positivos. Las inversiones sociales, incluidas las ambientales, pueden llevar a eficiencias y mejoras operacionales. Finalmente, ayudar hace más saludable a nuestra comunidad, lo cual contribuye a crear un ambiente de negocios más favorable.
SEMANA.COM: ¿Usted considera que los valores asociados a la responsabilidad social empresarial han sido interiorizados por los consumidores?
J.A.: Existen encuestas, globales y nacionales, que revelan las preferencias y actitudes positivas del consumidor hacia la RSE. Estas encuestas también indican que, de manera creciente, el público cree que las compañías tienen una significativa responsabilidad de mejorar sus comunidades, particularmente en lo referente a educación. También sostienen que las empresas son responsables del comportamiento social y ambiental de su cadena de oferta.
SEMANA.COM: Finalmente, qué le diría a un empresario que le pregunte: ¿por qué ser socialmente responsable?
J.A.: En un nivel pragmático, hay importantes beneficios potenciales para su empresa. En un nivel personal, su contribución potencial como un líder de la sociedad será percibida solo si el mejoramiento social está en su propia agenda de acciones. Y, como consecuencia, vivirá una vida más enriquecida.
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